Procesamiento e integración sensorial
1 de cada 6
Los niños tienen dificultades de procesamiento sensorial.
90%
Los niños autistas tienen diferencias sensoriales
50%
Los niños con TDAH tienen una evaluación e intervención sensorial atípica.
Antiguo Testamento
Especialista principal en evaluación e intervención sensorial.
ASI
Intervención sensorial para niños basada en la evidencia

Conclusiones clave
- Aproximadamente 1 de cada 6 niños experimenta dificultades de procesamiento sensorial lo suficientemente significativas como para afectar sus actividades diarias, su participación y su aprendizaje (Piller et al., 2025).
- Se han detectado diferencias sensoriales en hasta el 90% de los niños con trastorno del espectro autista y en aproximadamente el 50% de los niños con TDAH (Piller et al., 2025; Jurek et al., 2025).
- La Integración Sensorial de Ayres® (ASI) es la intervención de terapia ocupacional con mayor respaldo científico para los problemas de procesamiento sensorial: una sólida evidencia proveniente de 5 ensayos clínicos aleatorizados respalda su uso para los objetivos ocupacionales individualizados de niños autistas (Acuña et al., 2025).
- Una revisión sistemática de 2026 encontró evidencia sólida que respalda el uso de la terapia ocupacional con ASI para mejorar la participación de niños y jóvenes con dificultades en el procesamiento sensorial (Piller, Glennon et al., 2026).
- Las dificultades en el procesamiento sensorial no son una fase, sino que pueden persistir durante la adolescencia y la edad adulta, y se abordan mejor con una evaluación temprana y una intervención individualizada (Piller et al., 2025).
- Los terapeutas ocupacionales son los principales especialistas en evaluación e intervención sensorial, y trabajan en entornos clínicos, escolares, de intervención temprana y domiciliarios (Piller, Glennon et al., 2026).
Importante
La información de esta página tiene fines educativos únicamente y no sustituye una evaluación clínica ni un plan de terapia individualizado. Si le preocupa el procesamiento sensorial de su hijo/a, consulte con un pediatra y solicite una derivación a un terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial.
Tabla de contenido
- ¿Qué es el procesamiento e integración sensorial?
- Los ocho sistemas sensoriales
- ¿Qué son las dificultades del procesamiento sensorial?
- ¿Quiénes son los afectados?
- Signos y síntomas en los diferentes grupos de edad
- Cómo se evalúa el procesamiento sensorial
- Terapia ocupacional e integración sensorial
- Integración Sensorial de Ayres® (ASI): La evidencia
- Intervenciones basadas en los sentidos
- Procesamiento sensorial en entornos escolares
- Qué pueden hacer las familias
- Nota para los profesionales clínicos
- Referencias
1. ¿Qué es el procesamiento e integración sensorial?
El procesamiento sensorial se refiere a cómo el sistema nervioso recibe, organiza e interpreta la información de los sentidos, tanto del entorno externo como del interior del cuerpo. La integración sensorial es el proceso neurológico mediante el cual el cerebro combina simultáneamente señales de múltiples sistemas sensoriales y las utiliza para producir respuestas organizadas y adaptativas que facilitan el funcionamiento diario, el aprendizaje y la participación (Acuña et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
El concepto de integración sensorial fue desarrollado por primera vez en la década de 1970 por la Dra. A. Jean Ayres, terapeuta ocupacional y neurocientífica pionera. Ayres propuso que la capacidad de integrar información sensorial de múltiples sistemas —en particular el tacto, el movimiento y la posición corporal— es fundamental para el aprendizaje, el comportamiento y el funcionamiento diario. Su marco teórico, ahora conocido como Integración Sensorial de Ayres® (ASI), sigue siendo la base teórica y clínica de la práctica de la terapia ocupacional en este ámbito (Acuña et al., 2025).
Cuando el procesamiento sensorial funciona correctamente, ocurre de forma automática e imperceptible. Un niño alcanza una taza sin mirar, ajusta su postura al sentarse, ignora el ruido ambiental para concentrarse en el profesor y se mueve por un pasillo abarrotado sin chocar con nadie. Estas respuestas automáticas dependen de miles de procesos de integración sensorial que operan simultáneamente sin que la conciencia nos lo impida (Piller, Glennon et al., 2026).
Cuando el procesamiento sensorial se ve interrumpido, como ocurre en muchos niños con trastorno del espectro autista, TDAH, trastorno del desarrollo de la coordinación, y otras afecciones del neurodesarrollo: las actividades diarias que la mayoría de las personas realizan sin esfuerzo pueden volverse realmente difíciles, confusas o angustiantes (Piller et al., 2025).
Integración sensorial frente a procesamiento sensorial: ¿cuál es la diferencia?
Procesamiento sensorial Se refiere, en términos generales, a cómo el sistema nervioso recibe, filtra y organiza la información sensorial. Integración sensorial Se refiere específicamente a la combinación de información de múltiples sistemas sensoriales simultáneamente para producir acciones coordinadas y apoyar el aprendizaje. La Integración Sensorial de Ayres® (ASI) se refiere específicamente al marco de intervención estandarizado y basado en la evidencia desarrollado por la Dra. Jean Ayres e impartido por terapeutas ocupacionales capacitados.
2. Los ocho sistemas sensoriales
La mayoría de las personas están familiarizadas con los cinco sentidos clásicos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Los terapeutas ocupacionales que trabajan en integración sensorial abordan ocho sistemas sensoriales, incluidos tres que son menos conocidos pero de vital importancia para el funcionamiento diario, el aprendizaje y el comportamiento (Piller, Glennon et al., 2026; Acuña et al., 2025):
- Sistema táctil (táctil): Procesa información de los receptores de la piel sobre presión, temperatura, dolor y textura. Fundamental para la destreza manual, la conciencia corporal y la comodidad con el contacto físico. La hipersensibilidad táctil se encuentra entre las dificultades sensoriales más comúnmente reportadas en niños con trastorno del espectro autista.
- Sistema vestibular (movimiento y equilibrio): Ubicado en el oído interno, el sistema vestibular detecta el movimiento, la gravedad y los cambios en la posición de la cabeza. Es esencial para el equilibrio, el control postural, el movimiento ocular y la capacidad de permanecer sentado y atento. Las dificultades en el procesamiento vestibular pueden provocar evitación del movimiento, inseguridad gravitacional y problemas de coordinación.
- Sistema propioceptivo (posición del cuerpo): Procesa información de músculos, articulaciones y tejido conectivo sobre la posición del cuerpo en el espacio y la fuerza aplicada. Favorece la planificación motora (la capacidad de planificar y ejecutar movimientos desconocidos, también llamada praxia), la coordinación y la regulación emocional. Los niños con mala propiocepción suelen chocar con los demás, aplican demasiada o muy poca fuerza y buscan activamente estímulos fuertes.
- Sistema visual: Procesa la luz, el color, el movimiento y la información espacial. Las dificultades en el procesamiento visual pueden afectar la lectura, la escritura, la orientación y la interacción social, y a menudo coexisten con diferencias en el procesamiento táctil y vestibular.
- Sistema auditivo: Procesa el sonido, el tono, el volumen y la dirección. Las dificultades en el procesamiento auditivo pueden afectar el desarrollo del lenguaje, la atención y la capacidad de filtrar el ruido ambiental en entornos concurridos como aulas y comedores.
- Sistema olfativo (olfato): Estrechamente relacionada con las respuestas emocionales y la memoria. La hipersensibilidad al olfato es común en el autismo y puede afectar significativamente la alimentación, la participación en actividades y la comodidad en espacios públicos.
- Sistema gustativo (gusto): Procesa el sabor, la textura y la temperatura de los alimentos. Las dificultades táctiles y gustativas orales son un factor determinante en los patrones de alimentación restrictivos, lo que representa un importante desafío clínico para muchos niños con diferencias en el procesamiento sensorial.
- Sistema interoceptivo (señales internas del cuerpo): Procesa señales de los órganos internos: hambre, sed, latidos cardíacos, sensación de vejiga llena, dolor y estados emocionales. Es fundamental para la regulación emocional, el autocuidado y la conciencia corporal. Las dificultades en el procesamiento interoceptivo contribuyen a la desregulación emocional, los problemas para ir al baño y la dificultad para identificar y comunicar estados internos.
En el marco teórico de Ayres, los sistemas táctil, vestibular y propioceptivo se consideran fundamentales para el desarrollo, ya que proporcionan la base sensorial sobre la que se construyen las habilidades visuales, auditivas y de nivel superior. Las alteraciones en estos tres sistemas tienen efectos de gran alcance en el aprendizaje y el comportamiento (Acuña et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
3. ¿Qué son las dificultades del procesamiento sensorial?
Las dificultades en el procesamiento sensorial se producen cuando el cerebro no organiza ni responde eficazmente a la información sensorial, lo que da lugar a respuestas inadecuadas a las exigencias de la situación. Estas dificultades no constituyen una condición única y uniforme, sino que varían considerablemente entre los distintos sistemas sensoriales, en un mismo individuo y en diferentes entornos y momentos del día (Piller et al., 2025).
Los médicos describen los patrones de procesamiento sensorial a lo largo de dos dimensiones clave: límite (cuánta estimulación se necesita antes de que el sistema nervioso registre y responda) y autorregulación (ya sea que el individuo gestione la información sensorial de forma activa o pasiva). Estas dimensiones producen cuatro patrones de procesamiento sensorial reconocibles:
- Búsqueda sensorial (umbral alto, activa): La persona busca activamente una entrada sensorial intensa: choques, giros, tocar todo, hacer ruido constante. El sistema nervioso necesita más estimulación de lo normal para registrar y responder. Común en TDAH y trastorno del espectro autista.
- Evitación sensorial (umbral bajo, activa): La persona evita activamente los estímulos sensoriales: rechaza ciertos alimentos, texturas o prendas de vestir; evita las multitudes, los ambientes ruidosos o el contacto físico inesperado. El sistema nervioso registra la estimulación con demasiada intensidad.
- Sensibilidad sensorial (umbral bajo, pasiva): La persona percibe los estímulos sensoriales y le molestan, pero no los evita activamente: se distrae con el ruido de fondo, le molesta la iluminación o se angustia por un contacto físico inesperado.
- Registro bajo (umbral alto, pasivo): La persona parece no ser consciente de las señales sensoriales que otros perciben: se muestra distraída, no entiende las instrucciones verbales, parece no sentir dolor ni temperatura, o se muestra torpe y poco coordinada.
Muchas personas muestran patrones mixtos en diferentes sistemas sensoriales; por ejemplo, evitan el tacto, pero buscan el movimiento. Esta variabilidad es una de las razones por las que las dificultades en el procesamiento sensorial pueden ser difíciles de identificar sin una evaluación individualizada exhaustiva (Piller et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
¿El trastorno del procesamiento sensorial es un diagnóstico formal?
El trastorno del procesamiento sensorial (TPS) es un marco clínico que describe dificultades significativas en el procesamiento sensorial que afectan la función diaria. Sin embargo, el TPS no se reconoce actualmente como un diagnóstico independiente en el DSM-5. Las diferencias en el procesamiento sensorial están documentadas dentro de los criterios diagnósticos para trastorno del espectro autista y suelen estar asociadas al TDAH y al trastorno del desarrollo de la coordinación. Los niños pueden recibir servicios de terapia ocupacional para las dificultades del procesamiento sensorial, independientemente de si tienen un diagnóstico formal de trastorno del procesamiento sensorial, siempre que estas dificultades afecten su participación y funcionamiento diario.
4. ¿Quiénes son los afectados?
Las dificultades en el procesamiento sensorial son mucho más comunes de lo que muchos padres, educadores y médicos creen. Afectan a niños con una amplia gama de diagnósticos y también se presentan en niños sin ninguna otra afección identificada (Piller et al., 2025; Jurek et al., 2025).
En la población general: Aproximadamente 1 de cada 6 niños experimenta dificultades en el procesamiento sensorial lo suficientemente significativas como para afectar su participación en las actividades diarias, el aprendizaje o el funcionamiento social. Estas dificultades se presentan en todos los grupos socioeconómicos, culturales y geográficos (Piller et al., 2025).
En el trastorno del espectro autista: Las diferencias sensoriales están presentes en hasta 90% de niños autistas y ahora están incluidas en los criterios de diagnóstico del DSM-5 para trastorno del espectro autista. Se encuentran entre las características del autismo más consistentemente reportadas y funcionalmente significativas, que afectan la alimentación, el vestirse, el aseo personal, el sueño, la participación social y el aprendizaje (Acuña et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
En el TDAH: Una revisión sistemática y metaanálisis de 30 estudios con 5374 participantes, realizada en 2025, reveló que las personas con TDAH presentan atipias sensoriales significativamente más graves que los controles neurotípicos en los cuatro patrones de procesamiento sensorial: sensibilidad sensorial (DME = 1,17), evitación sensorial (DME = 1,15), baja capacidad de registro (DME = 1,22) y búsqueda sensorial (DME = 1,23). Los autores concluyeron que el procesamiento sensorial debe evaluarse sistemáticamente en todas las personas remitidas para una evaluación de TDAH (Jurek et al., 2025).
En otras condiciones: Las dificultades en el procesamiento sensorial también se presentan en niños con trastorno del desarrollo de la coordinación (TDC), parálisis cerebral, Síndrome de Down, exposición prenatal al alcohol y otras afecciones del neurodesarrollo. Las diferencias sensoriales no se limitan a la infancia; pueden persistir a lo largo de la vida y se reconocen cada vez más en adolescentes y adultos (Piller et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
Para pacientes y familias
- Las dificultades en el procesamiento sensorial son neurológicas; no son el resultado de una mala crianza, falta de disciplina o que el niño sea demasiado dramático.
- Un niño con dificultades sensoriales puede parecer normal en un entorno y desmoronarse en otro; el contexto importa tanto como el sistema nervioso del niño.
- No se necesita un diagnóstico formal para acceder a los servicios de terapia ocupacional para problemas de procesamiento sensorial; las dificultades funcionales que afectan la vida diaria son motivo suficiente para la derivación.
- La evaluación e intervención tempranas producen los mejores resultados; si le preocupa algo, pídale a su pediatra que lo derive a un terapeuta ocupacional con formación en integración sensorial.
5. Signos y síntomas en los diferentes grupos de edad
Las dificultades en el procesamiento sensorial se manifiestan de forma diferente según la edad y el sistema sensorial. A continuación, se presentan algunos signos comunes que pueden justificar la derivación a un terapeuta ocupacional con formación en integración sensorial (Piller et al., 2025; Acuña et al., 2025):
Bebés y niños pequeños:
- Angustia extrema al bañarse, cambiar pañales o vestirse
- Dificultad para ser abrazado o consolado; arquearse para evitar el contacto físico.
- Reacción excesiva o insuficiente a sonidos, luces o movimiento.
- Dificultades de alimentación relacionadas con la textura o la temperatura de los alimentos.
- Retrasos en los hitos del desarrollo motor: rodar, sentarse, gatear o caminar.
- Llevarse objetos a la boca en exceso más allá de la edad típica de desarrollo.
Edad preescolar y primeros años escolares:
- Extrema exigencia con la ropa: se niega a usar etiquetas, costuras, calcetines o cinturillas.
- Crisis emocionales en entornos concurridos, ruidosos o visualmente estimulantes, como fiestas de cumpleaños, supermercados o cafeterías.

- Evitar los equipos de juegos infantiles, trepar o jugar físicamente.
- Alimentación extremadamente selectiva, limitada a texturas, temperaturas o colores específicos de los alimentos.
- Dificultad para quedarse quieto, constante movimiento, chocando contra muebles y personas.
- Estresarse con cortes de pelo, cortes de uñas, cepillado de dientes o lavado de cara.
- Mala coordinación, tropiezos y caídas frecuentes, dificultad para usar tijeras o lápices.
Edad escolar:
- Dificultad para tolerar el ruido o la iluminación del aula: taparse los oídos, evitar la cafetería, desregularse en entornos grupales.
- Dificultad para escribir a mano: mal agarre del lápiz, presión excesiva o insuficiente, fatiga rápida.
- Evitar la educación física, el recreo o los deportes de equipo debido a las exigencias sensoriales.
- Desregulación emocional que parece desproporcionada al desencadenante aparente.
- Dificultad para pasar de una actividad a otra o para tolerar cambios en la rutina.
- Dificultades sociales vinculadas a respuestas sensoriales: evitar el contacto físico con los compañeros, malestar ante la proximidad de otras personas.
Adolescentes y adultos:
- Evitar lugares concurridos, el transporte público o eventos sociales debido a la sobrecarga sensorial.
- Dieta restringida basada en la textura, el olor u otras propiedades sensoriales de los alimentos.
- Dificultad en entornos de trabajo abiertos con iluminación fluorescente o ruido de fondo.
- Desregulación emocional, ansiedad o fatiga vinculadas a las demandas sensoriales acumulativas de la vida diaria.
- Dificultades con el cuidado personal, el aseo o los procedimientos médicos y dentales.
6. Cómo se evalúa el procesamiento sensorial
Una evaluación exhaustiva del procesamiento sensorial es una competencia fundamental de la terapia ocupacional y requiere formación especializada en la teoría y la práctica de la integración sensorial. Una evaluación sensorial integral en terapia ocupacional suele incluir múltiples componentes (Acuña et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026):
- Entrevista con el cuidador y los padres: Historial detallado de las respuestas sensoriales del niño en diferentes entornos: hogar, escuela, comunidad y entornos sociales.
- Cuestionarios sensoriales estandarizados: Herramientas como el Perfil Sensorial 2 (SP-2) y la Medida de Procesamiento Sensorial (SPM) proporcionan información estructurada y estandarizada sobre los patrones de procesamiento sensorial de un niño en todos los sistemas sensoriales, según lo informado por los cuidadores y maestros.
- Evaluaciones basadas en el desempeño: Las Pruebas de Integración Sensorial y Praxis (SIPT) y las Observaciones Clínicas de Ayres evalúan las bases neurológicas de la integración sensorial mediante la observación directa del niño mientras realiza tareas motoras y sensoriales estructuradas.
- Observación clínica estructurada: Observación directa de las respuestas del niño a los estímulos sensoriales, la coordinación motora, el control postural, la coordinación bilateral, la praxia y la integración visomotora durante el juego y las actividades funcionales.
- Informe del profesor y del centro escolar: Información sobre las respuestas sensoriales, la atención, la participación y el funcionamiento en el entorno escolar.
- Revisión del historial médico y del desarrollo: Antecedentes prenatales, hitos del desarrollo, diagnósticos médicos, terapias previas y preocupaciones actuales.
Los resultados de la evaluación se integran en un cuadro clínico que identifica los sistemas sensoriales específicos afectados, el impacto funcional en las actividades diarias y la participación, y el enfoque de intervención más apropiado. Esto determina si la intervención sensorial adaptada (ISA), las estrategias basadas en los sentidos, las modificaciones ambientales o una combinación de estas son las más indicadas para cada niño (Piller, Glennon et al., 2026).
Para profesionales clínicos
- La evaluación del procesamiento sensorial siempre debe incluir tanto el informe del cuidador como la observación clínica directa; ninguno de los dos por sí solo es suficiente. Los cuestionarios para padres identifican patrones en distintos contextos; la observación clínica identifica las bases neurológicas (Acuña et al., 2025).
- La diferencia entre las dificultades sensoriales que refieren los cuidadores y lo que se observa en un entorno clínico es clínicamente significativa: los niños suelen regularse mejor en entornos nuevos e individuales y pueden no comportarse como lo hacen en casa o en la escuela.
- La fidelidad al marco ASI es esencial para obtener resultados válidos. Las estrategias basadas en los sentidos que se utilizan sin adherirse a los principios ASI no son equivalentes a una intervención ASI y no deben describirse como tal (Piller, Glennon et al., 2026).
- El 65% de los terapeutas ocupacionales escolares informan que los problemas relacionados con los sentidos son con frecuencia o siempre la razón principal de las derivaciones a terapia ocupacional; la competencia en el procesamiento sensorial es una habilidad clínica fundamental en la práctica de la terapia ocupacional pediátrica.
7. Terapia ocupacional e integración sensorial
Los terapeutas ocupacionales (TO) son los principales especialistas clínicos en la evaluación e intervención del procesamiento sensorial. La formación en TO aborda específicamente la relación entre el procesamiento sensorial, la función neurológica y la participación en las actividades cotidianas, lo que los convierte en profesionales especialmente cualificados para evaluar y tratar las dificultades de integración sensorial a lo largo de la vida (Piller, Glennon et al., 2026; Acuña et al., 2025).
La intervención de terapia ocupacional para las dificultades de procesamiento sensorial puede adoptar diversas formas dependiendo de la edad del niño, el diagnóstico, el perfil sensorial y los objetivos:
- Intervención de Integración Sensorial de Ayres® (ASI): El enfoque con mayor respaldo científico es una terapia estructurada, centrada en el niño y basada en el juego, impartida por un terapeuta ocupacional con formación especializada de posgrado. Consulte la Sección 8 para obtener un resumen completo de la evidencia.
- Intervenciones basadas en los sentidos (IBS): Estrategias sensoriales específicas utilizadas en las rutinas diarias para modificar temporalmente la excitación, mejorar la regulación y favorecer la participación. Véase la sección 9.
- Modificaciones ambientales: Adaptar las necesidades sensoriales del hogar, el aula o el lugar de trabajo: ajustar la iluminación, reducir el ruido, crear espacios que favorezcan la sensibilidad sensorial y modificar la disposición de los asientos.
- Formación y capacitación de cuidadores y docentes: Enseñar a padres, cuidadores y maestros a comprender, reconocer y responder eficazmente a las necesidades sensoriales del niño: uno de los enfoques con mayor respaldo empírico en la literatura actual (Piller et al., 2025).
- Dieta sensorial: Un programa personalizado de actividades sensoriales integrado en la rutina diaria del niño para mantener un nivel óptimo de activación y regulación a lo largo del día.
- Intervención basada en la ocupación: Integrar el apoyo sensorial directamente en actividades diarias significativas (vestirse, comer, asearse, tareas escolares, jugar y participar socialmente) para maximizar la transferencia y los resultados funcionales.
La terapia ocupacional para el procesamiento sensorial se ofrece en clínicas ambulatorias, programas de intervención temprana, escuelas, hogares y entornos comunitarios. El contexto influye en el enfoque: la terapia ocupacional escolar se centra en la participación educativa; la terapia ocupacional clínica puede abordar una gama más amplia de objetivos de la vida diaria (Piller, Glennon et al., 2026; Whiting et al., 2023).
Para pacientes y familias
- Busque un terapeuta ocupacional que mencione específicamente la formación en integración sensorial o ASI (Inteligencia Sensorial Adaptativa); no todos los terapeutas ocupacionales tienen formación especializada en integración sensorial, y esta distinción es importante para los resultados.
- Un buen terapeuta ocupacional sensorial dedicará mucho tiempo a evaluar a su hijo antes de comenzar el tratamiento y establecerá objetivos específicos, medibles y centrados en el niño.
- La terapia ocupacional para el procesamiento sensorial no se limita a columpiarse y jugar, sino que es una intervención estructurada y orientada a objetivos, guiada por una evaluación detallada y un razonamiento clínico.
- La continuidad en el hogar es esencial: los resultados más efectivos se producen cuando las familias comprenden e implementan de manera consistente las estrategias sensoriales en las rutinas diarias (Piller et al., 2025).
8. Integración Sensorial de Ayres® (ASI): La evidencia
La Integración Sensorial de Ayres® (ASI) es la intervención más estudiada para las dificultades de procesamiento sensorial en niños. Se trata de una intervención lúdica, centrada en el niño y dirigida por un terapeuta ocupacional con formación especializada de posgrado. Sus principios clave incluyen la participación activa del niño, actividades personalizadas, oportunidades de juego con el nivel de desafío adecuado para facilitar respuestas adaptativas y el uso terapéutico de equipos especializados diseñados para proporcionar información vestibular, táctil y propioceptiva controlada (Acuña et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
La intervención sensorial adaptada (ISA) requiere el cumplimiento de una medida de fidelidad: un protocolo estructurado que garantiza que la intervención se realice con la precisión teórica y clínica necesaria para obtener los resultados demostrados en la investigación. Esta distinción es clínicamente importante: no todas las intervenciones sensoriales son ISA, y la evidencia científica que las respalda no debe aplicarse a enfoques sensoriales que no cumplan con los estándares de fidelidad (Piller, Glennon et al., 2026).
Lo que demuestran las evidencias actuales:
Una revisión sistemática de ensayos controlados aleatorizados de 2025 evaluó la ASI específicamente en niños de 0 a 12 años, utilizando únicamente estudios que se adhirieron a la Medida de Fidelidad de la ASI. De 9 ECA (n=344 participantes), la evidencia sólida de cinco ECA (cuatro de Nivel 1b) indica que la ASI ayuda a los niños autistas a alcanzar sus objetivos ocupacionales individualizados relacionados con el desempeño, la función y la participación. La evidencia moderada de tres ECA indica que la ASI no beneficia conductas problemáticas como la falta de cooperación o la irritabilidad. Se necesita más investigación para determinar los beneficios de la ASI en poblaciones infantiles no autistas (Acuña et al., 2025).
Una revisión sistemática de estudios sobre la integración sensorial adaptativa (ISA) publicados entre 2015 y 2024 (edades de 0 a 21 años), realizada como parte del Programa de Práctica Basada en la Evidencia de la AOTA, encontró evidencia sólida que respalda el uso de la ISA en la terapia ocupacional para mejorar la participación de niños y jóvenes con dificultades de integración y procesamiento sensorial. La revisión abarcó seis bases de datos, incluidas MEDLINE, CINAHL, PsycINFO, OTseeker, Cochrane Reviews y ERIC (Piller, Glennon et al., 2026).
Un metaanálisis de 24 estudios realizado en 2024 confirmó que la terapia de integración sensorial produce efectos positivos significativos en niños con trastorno del espectro autista , TDAH, parálisis cerebral, y trastornos del desarrollo, incluyendo mejoras en la capacidad de integración sensorial, habilidades sociales y función motora (Oh et al., 2024).
Para profesionales clínicos
- Actualmente, ASI está considerada como una práctica basada en la evidencia para niños autistas de 5 a 9 años por varias organizaciones respetadas en prácticas basadas en la evidencia (Acuña et al., 2025).
- La distinción clínica más importante radica entre la intervención sensorial adaptada (administrada con rigor por un terapeuta ocupacional capacitado) y las estrategias basadas en los sentidos (técnicas sensoriales implementadas por el cuidador). No son intercambiables: sus bases de evidencia, mecanismos y resultados difieren (Piller, Glennon et al., 2026).
- La ASI es más apropiada para abordar objetivos individualizados de participación ocupacional, no para reducir directamente síntomas conductuales específicos como la irritabilidad o el incumplimiento, para los cuales no hay evidencia (Acuña et al., 2025).
- La evidencia preliminar respalda la ASI para niños no autistas con diferencias idiopáticas en la integración sensorial, aunque se necesita más investigación antes de que se puedan hacer afirmaciones sólidas basadas en la evidencia para estas poblaciones (Piller, Glennon et al., 2026).
9. Intervenciones basadas en los sentidos
Las intervenciones basadas en los sentidos (IBS) constituyen una categoría distinta de las intervenciones sensoriales adaptadas (ISA). Mientras que las ISA son una intervención directa, individualizada y administrada por un terapeuta que requiere capacitación especializada y fidelidad, las IBS son estrategias sensoriales implementadas por el profesional o el cuidador, diseñadas para modificar temporalmente el nivel de activación fisiológica del niño con el fin de mejorar la regulación, la atención y la participación en las tareas (Piller et al., 2025).
Las intervenciones sensoriales pueden incluir técnicas como la presión profunda, pausas de movimiento, chalecos lastrados, juguetes antiestrés, auriculares con cancelación de ruido, asientos alternativos, modificaciones del entorno sensorial y rutinas sensoriales estructuradas implementadas por el cuidador. Se utilizan ampliamente en entornos escolares y domésticos debido a su flexibilidad, bajo costo y porque no requieren formación avanzada en terapia ocupacional para su implementación una vez que un terapeuta ocupacional cualificado haya evaluado al niño y diseñado la estrategia (Piller et al., 2025).
Lo que muestra la evidencia actual sobre las SBI:
Una revisión sistemática de 21 estudios realizada en 2025 halló evidencia sólida que respalda dos enfoques específicos de intervención breve sensorial (IBS): la estimulación táctil de presión profunda (que incluye mantas con peso, tacto firme y masajes) para mejorar el sueño, el desarrollo motor y la regulación en niños con dificultades sensoriales y TDAH; y la capacitación de los cuidadores en estrategias sensoriales para mejorar su confianza y la implementación de dichas estrategias en el hogar y la escuela. Existe evidencia moderada que respalda el uso constante de enfoques multisensoriales y estrategias sensoriales adaptadas individualmente al perfil sensorial específico de cada niño (Piller et al., 2025).
- Entrada táctil de presión profunda: La evidencia más sólida sobre SBI (Iniciación de la Sesión de Dormir) demuestra que mejora el sueño, la regulación y el desarrollo motor (Piller et al., 2025).
- Formación de cuidadores en estrategias sensoriales: Existe evidencia sólida de que se puede mejorar el conocimiento y el uso de estrategias por parte de los cuidadores; también hay evidencia emergente de resultados funcionales en el niño (Piller et al., 2025).
- Interrupciones del movimiento e información propioceptiva: Ampliamente utilizado para apoyar la atención y la autorregulación en entornos de aula; la evidencia es prometedora, pero se necesitan estudios más rigurosos.
- Asientos alternativos y objetos para evitar la ansiedad: Existe evidencia moderada de que mejora la atención en contextos específicos del aula.
- Auriculares con cancelación de ruido: Evidencia emergente que respalda la participación de niños con hipersensibilidad auditiva.
Para pacientes y familias
- Las estrategias sensoriales siempre deben elegirse en función del perfil sensorial individual de su hijo; no todas las estrategias funcionan para todos los niños, y la estrategia incorrecta puede aumentar la desregulación.
- Un terapeuta ocupacional puede diseñar una dieta sensorial personalizada —un programa de actividades sensoriales integrado en la rutina diaria de su hijo— y enseñarle cómo implementarla de manera efectiva.
- Las estrategias que funcionan bien en casa pueden no funcionar en el aula; el contexto importa, y un terapeuta ocupacional puede ayudar a adaptar las estrategias a diferentes entornos.
- La evidencia más sólida actualmente sobre las intervenciones breves de estimulación cerebral profunda (IBEC) se refiere a la estimulación profunda y la capacitación de los cuidadores; si busca por dónde empezar, estos son los enfoques mejor respaldados (Piller et al., 2025).
10. Procesamiento sensorial en entornos escolares
El entorno escolar presenta importantes exigencias sensoriales: iluminación fluorescente, pasillos abarrotados, ruido en la cafetería, proximidad física con los compañeros y la necesidad constante de estimulación sensoriomotora al estar sentado, escribir y prestar atención durante horas. Para los niños con dificultades de procesamiento sensorial, estas exigencias pueden afectar profundamente su capacidad para acceder al currículo, participar en las actividades escolares y mantener un comportamiento adecuado a lo largo de la jornada escolar (Whiting et al., 2023; Piller, Glennon et al., 2026).
Las investigaciones muestran que el 65% de los terapeutas ocupacionales escolares informan que los problemas sensoriales son, con frecuencia o siempre, la razón principal de las derivaciones a terapia ocupacional en sus escuelas. Las dificultades de integración y procesamiento sensorial de los niños afectan su capacidad para mantener una postura erguida para trabajar en el escritorio, coordinar los movimientos de la cabeza y los ojos para leer y escribir, organizar actividades de varios pasos y mantener el estado de activación regulado necesario para el aprendizaje (Piller, Glennon et al., 2026).
Un estudio de línea base múltiple realizado en 2023 en una escuela primaria pública evaluó la eficacia de una intervención de Intervención de Integración de la Atención (ASI, por sus siglas en inglés) combinada con la consulta del profesorado para estudiantes de 5 a 8 años cuyas diferencias en la integración y el procesamiento sensorial afectaban su desempeño ocupacional escolar. Los tres participantes mostraron mejoras en la regulación funcional y la participación activa en la escuela tras la intervención, lo que respalda la ASI combinada con la consulta del profesorado como un modelo viable de terapia ocupacional en el ámbito escolar (Whiting et al., 2023).
¿Qué puede incluir el apoyo sensorial en el ámbito escolar?
- Intervención directa de ASI en un espacio terapéutico equipado con estímulos sensoriales, fuera del horario de clase (apoyo de nivel 3).
- Asesoramiento a docentes sobre modificaciones sensoriales en el aula y diseño universal (apoyo de nivel 1).
- Programas sensoriales en grupos reducidos para estudiantes con necesidades sensoriales compartidas (Apoyo de nivel 2)
- Modificaciones ambientales: asientos, iluminación, reducción de ruido y pausas para moverse integradas en la jornada escolar.
- Capacitación para docentes y personal sobre cómo reconocer y responder a la desregulación sensorial.
- Colaboración con los padres para garantizar la continuidad entre el entorno escolar y el hogar.
Para profesionales clínicos
- ASI es una práctica basada en la evidencia para niños autistas y se considera apropiada para la terapia ocupacional en el ámbito escolar; no es exclusivamente una intervención de modelo médico (Piller, Glennon et al., 2026).
- La consulta con el profesor, combinada con la intervención directa de ASI, produce una mejor transferencia y generalización que la intervención directa por sí sola; la incorporación de este modelo colaborativo a la práctica escolar está respaldada por evidencia (Whiting et al., 2023).
- Entre las barreras para la implementación de la intervención sensorial adaptada en el ámbito escolar se incluyen la falta de equipamiento especializado, el tiempo limitado de los terapeutas ocupacionales y las deficiencias en el conocimiento de los administradores. Promover espacios de terapia equipados con recursos sensoriales y fomentar la comprensión administrativa de la evidencia científica son responsabilidades profesionales importantes.
- La IDEA (Ley de Educación para Personas con Discapacidades) respalda los servicios de terapia ocupacional, incluidos los enfoques de integración sensorial, cuando son relevantes desde el punto de vista educativo y están documentados en el IEP (Programa de Educación Individualizado) del niño.
11. Qué pueden hacer las familias
Las familias son socios esenciales en la intervención del procesamiento sensorial. Las investigaciones demuestran de forma consistente que la aplicación de las estrategias en el hogar mejora significativamente los resultados: lo que sucede entre las sesiones de terapia es tan importante como las sesiones mismas (Piller et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
- Solicite una evaluación de terapia ocupacional lo antes posible: Si le preocupan las respuestas sensoriales de su hijo, pida a su pediatra que le derive a un terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial. Una evaluación temprana permite una intervención más temprana y eficaz.
- Conozca el perfil sensorial de su hijo: Comprender qué sistemas sensoriales se ven afectados y si su hijo tiende a buscar, evitar o subestimar los estímulos le ayuda a anticipar los problemas y a diseñar respuestas eficaces, en lugar de reaccionar después de que ya se haya producido la desregulación.
- Incorpora estrategias sensoriales a tus rutinas diarias: La estimulación sensorial diaria y constante —como el trabajo intenso antes de ir a la escuela, una rutina relajante antes de acostarse o una secuencia matutina predecible— es más eficaz que las estrategias reactivas que se utilizan solo cuando la desregulación ya ha alcanzado su punto máximo.
- Comunícate con la escuela de tu hijo: Comparta los resultados de la evaluación y las recomendaciones del terapeuta ocupacional con los maestros y el personal escolar. Solicite que se incluyan adaptaciones sensoriales en el IEP o en el plan 504, si corresponde.
- Replantear el comportamiento como comunicación: Un niño que se niega a usar cierta ropa, que tiene un berrinche en el supermercado o que choca contra todo no se está portando mal; simplemente está comunicando una necesidad sensorial que su sistema nervioso aún no puede gestionar de forma independiente.
- Busca apoyo para ti mismo: Educar a un niño con dificultades significativas en el procesamiento sensorial es exigente. Conectar con otras familias, grupos de apoyo para padres y programas de capacitación para padres guiados por terapeutas puede reducir considerablemente el estrés de los cuidadores y mejorar el bienestar del niño.
¿Cuándo solicitar una derivación a terapia ocupacional para el procesamiento sensorial?
- Cuando las respuestas sensoriales afectan las actividades diarias: vestirse, comer, bañarse, dormir o asistir a la escuela.
- Cuando la respuesta conductual de un niño a los estímulos sensoriales parece extrema, prolongada o difícil de calmar en comparación con sus compañeros de la misma edad.
- Cuando las dificultades sensoriales afectan la participación en la escuela, las actividades sociales o la vida familiar.
- Tras un nuevo diagnóstico de trastorno del espectro autista , TDAH, Trastorno del desarrollo de la coordinación u otra afección del neurodesarrollo: la evaluación sensorial debe formar parte de la evaluación inicial de terapia ocupacional.
- Cuando los maestros informan dificultades de atención, regulación o participación en el aula que no han respondido únicamente a estrategias conductuales.
- Cuando un adolescente o un adulto informa de dificultades persistentes con sobrecarga sensorial, restricción alimentaria, desregulación emocional o fatiga en entornos que exigen estímulos sensoriales.
12. Una nota para los médicos
Las dificultades en el procesamiento sensorial se encuentran entre los motivos de derivación más frecuentes en terapia ocupacional pediátrica y entre los más incomprendidos en las distintas disciplinas. Una comunicación clínica clara —que distinga entre las intervenciones sensoriales adaptativas (ISA) y las intervenciones sensoriales basadas en la evidencia (ISB), entre las ISA que siguen las directrices y los enfoques sensoriales que no las siguen, y entre las dificultades en el procesamiento sensorial y las manifestaciones puramente conductuales— es fundamental para una planificación de servicios adecuada, expectativas familiares realistas y una documentación clínica sólida (Acuña et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
La evidencia sobre la Intervención Asistida por Comportamiento (IAC) se ha fortalecido considerablemente en la última década. La revisión sistemática de Acuña et al. (2025), que se limitó exclusivamente a ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que cumplían con la Medida de Fidelidad de la IAC, halló evidencia sólida de que la IAC apoya los objetivos ocupacionales individualizados de los niños autistas. La revisión sistemática de Piller, Glennon et al. (2026) aporta evidencia sólida en un rango de edad más amplio (0-21 años) y en diversas poblaciones. Ambas revisiones destacan que la fidelidad es un requisito previo para la validez de los resultados: las intervenciones descritas como IAC, pero que se administran sin cumplir con la medida de fidelidad, no son la misma intervención y, por lo tanto, no pueden tener la misma base de evidencia (Acuña et al., 2025; Piller, Glennon et al., 2026).
El metaanálisis de Jurek et al. de 2025 sobre el procesamiento sensorial en el TDAH (30 estudios, 5374 participantes) plantea un argumento clínico claro: el procesamiento sensorial debe evaluarse sistemáticamente en todas las personas derivadas por TDAH, y no tratarse como una curiosidad incidental o concomitante. Los tamaños del efecto grandes y consistentes en los cuatro patrones de procesamiento sensorial (rango de la diferencia de medias estandarizada: 1,15-1,23) indican que el procesamiento sensorial atípico es una característica significativa y consistente del TDAH que justifica una atención clínica directa y la planificación de intervenciones (Jurek et al., 2025).
La capacitación de cuidadores es uno de los enfoques con mayor respaldo empírico en la literatura sobre ASI y SBI. No se trata de una intervención de menor nivel, sino de una estrategia de alto impacto que extiende la eficacia de la terapia directa a los entornos donde los niños pasan la mayor parte del tiempo. Integrar la capacitación estructurada de cuidadores en cada plan de tratamiento de procesamiento sensorial es una práctica basada en la evidencia y clínicamente eficaz (Piller et al., 2025).
13. Referencias
- Acuña, C., Gallegos-Berrios, S., Barfoot, J., Meredith, P., & Hill, J. (2025). Integración Sensorial Ayres® con niños de 0 a 12 años: una revisión sistemática de ensayos controlados aleatorios. Revista Americana de Terapia Ocupacional, 79(3), 7903205180. https://doi.org/10.5014/ajot.2025.051023
- Jurek, L., Duchier, A., Gauld, C., Hénault, L., Giroudon, C., Fourneret, P., Cortese, S., & Nourredine, M. (2025). Procesamiento sensorial en individuos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad en comparación con poblaciones de control: una revisión sistemática y metaanálisis. Revista de la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente, 64(10), 1132–1147. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2025.02.019
- Oh, S., Jang, JS, Jeon, AR, Kim, G., Kwon, M., Cho, B., & Lee, N. (2024). Eficacia de la terapia de integración sensorial en niños, con especial atención a los niños coreanos: una revisión sistemática y un metaanálisis. Revista Mundial de Casos Clínicos, 12(7), 1260–1271. https://doi.org/10.12998/wjcc.v12.i7.1260
- Piller, A., McHugh Conlin, J., Glennon, TJ, Andelin, L., Auld-Wright, K., Teng, K., & Tarver, T. (2025). Revisión sistemática de intervenciones basadas en los sentidos para niños y jóvenes (2015–2024). Fronteras en Pediatría, 13, 1720179. https://doi.org/10.3389/fped.2025.1720179
- Piller, A., Glennon, TJ, Andelin, L., Auld-Wright, K., McHugh Conlin, J., Teng, K., & Tarver, T. (2026). Intervenciones de terapia ocupacional que utilizan Ayres Sensory Integration® para niños y jóvenes (2015–2024): Una revisión sistemática. Revista Americana de Terapia Ocupacional, 80(1), 8001185030. https://doi.org/10.5014/ajot.2025.051130
- Whiting, CC, Schoen, SA y Niemeyer, L. (2023). Una intervención de integración sensorial en el entorno escolar para apoyar el rendimiento y la participación: un estudio de línea base múltiple. Revista Americana de Terapia Ocupacional, 77(2), 7702205060. https://doi.org/10.5014/ajot.2023.050135
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