Prevención de caídas: equilibrio, seguridad en el hogar y ejercicio para adultos mayores
1 de cada 4
Los adultos mayores se caen cada año
Más de 3 millones
Visitas de urgencia por caídas anualmente
80%
Las caídas son prevenibles
Antiguo Testamento
Evaluación de riesgos en el hogar y seguridad en las actividades de la vida diaria (AVD).
Ejercicio
Prevención basada en la evidencia más sólida

Conclusiones clave
- Más de 1 de cada 4 adultos mayores de 65 años sufre una caída cada año en Estados Unidos (CDC, 2024).
- Las caídas son la principal causa de lesiones mortales y no mortales entre los adultos mayores (CDC, 2024).
- La tasa de mortalidad por caídas entre los adultos mayores aumentó un 211% entre 2018 y 2024 (CDC, 2024).
- La mayoría de las caídas son consecuencia de múltiples factores de riesgo que interactúan entre sí, y la mayoría son prevenibles.
- El ejercicio —en particular el entrenamiento de equilibrio y fuerza— es la intervención no farmacológica con mayor respaldo para la prevención de caídas (Colón-Emeric et al., 2024).
- La evaluación y modificación del hogar mediante terapia ocupacional reduce el riesgo de caídas y mejora la seguridad en las actividades de la vida diaria (Caña-Pino y Pesado-Fernández, 2025).
Importante
La información de esta página tiene fines educativos únicamente y no sustituye una evaluación clínica ni recomendaciones terapéuticas personalizadas. Si usted o alguien a quien cuida ha sufrido una caída o corre riesgo de caerse, consulte con un profesional de la salud cualificado.
Tabla de contenido
- ¿Qué es la prevención de caídas y por qué es importante?
- Comprender los factores de riesgo de caídas
- Detección y evaluación del riesgo de caídas
- ¿Quién presta los servicios de prevención de caídas?
- Terapia ocupacional y seguridad en el hogar
- Ejercicios para la prevención de caídas
- Modificaciones del hogar y seguridad ambiental
- Miedo a caer
- Medicamentos y riesgo de caídas
- Qué pueden hacer las familias y los cuidadores
- Nota para los profesionales clínicos
- Referencias
1. ¿Qué es la prevención de caídas y por qué es importante?
Una caída se define como un suceso involuntario en el que una persona termina en el suelo o en un nivel inferior. Para los adultos mayores, las caídas no son una parte inevitable del envejecimiento, sino un problema de salud pública con factores de riesgo bien establecidos y estrategias de prevención eficaces y basadas en la evidencia.
Las caídas son la principal causa de lesiones mortales y no mortales entre los adultos mayores de 65 años en los Estados Unidos. Más de 14 millones de adultos mayores —aproximadamente 1 de cada 4— reportan caídas cada año, y alrededor de 371 de ellos sufren lesiones que requieren atención médica (CDC, 2024). La tasa de mortalidad relacionada con caídas entre los adultos mayores de 65 años aumentó 211 entre 2018 y 2024, alcanzando 78.4 por cada 100,000 adultos mayores (CDC, 2024). Aproximadamente 3 millones de visitas a la sala de emergencias se atribuyen a caídas de adultos mayores cada año, junto con casi 1 millón de hospitalizaciones.
Más allá de las lesiones físicas, que incluyen fracturas de cadera, lesión cerebral traumática, Las caídas, que incluyen lesiones en los tejidos blandos, conllevan importantes consecuencias psicológicas y funcionales. El miedo a caerse, la disminución de la actividad, el aislamiento social y la pérdida de independencia son secuelas comunes, incluso entre quienes sufren caídas sin lesiones físicas. Las caídas son una de las principales causas de ingreso en residencias de ancianos y de la necesidad de cuidados a largo plazo en adultos mayores (Colón-Emeric et al., 2024).
La buena noticia es que la mayoría de las caídas son prevenibles. La evidencia respalda claramente la intervención específica en múltiples ámbitos —ejercicio, modificaciones en el hogar, revisión de la medicación y evaluación del equilibrio—, especialmente cuando estos enfoques se combinan y se individualizan.
2. Comprender los factores de riesgo de caídas
Las caídas rara vez se deben a una sola causa. Suelen ocurrir cuando múltiples factores de riesgo —intrínsecos (propios de la persona) y extrínsecos (del entorno)— se combinan y superan la capacidad de una persona para mantener el equilibrio y recuperarse de una perturbación (tropiezo o resbalón). Comprender estos factores es fundamental para una prevención eficaz de las caídas.
Factores de riesgo intrínsecos (relacionados con el individuo) incluyen:
- Alteración de la marcha y el equilibrio: el predictor de caídas identificado con mayor frecuencia (Colón-Emeric et al., 2024).
- Debilidad muscular, especialmente en las extremidades inferiores.
- Historial de caídas previas: quienes se han caído una vez tienen una probabilidad significativamente mayor de volver a caerse.
- Visión reducida o discapacidad visual no corregida
- Hipotensión ortostática (una caída de la presión arterial al ponerse de pie, que provoca mareos)
- Deterioro cognitivo que afecta la atención y el desempeño en tareas duales (hacer dos cosas a la vez).
- El miedo a caerse, que a menudo conlleva una restricción de la actividad y un mayor descondicionamiento físico (deterioro físico).
- afecciones crónicas, entre ellas: enfermedad de Parkinson, ataque, artritis y diabetes
- Urgencia o incontinencia urinaria, que puede provocar movimientos bruscos.
Factores de riesgo extrínsecos (en el medio ambiente) incluyen:
- Desorden, alfombras sueltas y muebles bajos en el hogar.
- Iluminación deficiente, especialmente en escaleras y pasillos.
- Ausencia de barras de apoyo en los baños
- Calzado inadecuado: zapatillas sueltas, tacones altos o suelas desgastadas.
- Superficies de suelo mojadas o irregulares
- Medicamentos que afectan el equilibrio, el estado de alerta o la presión arterial.
La evidencia muestra de manera consistente que abordar múltiples factores de riesgo simultáneamente, en lugar de centrarse en uno solo de forma aislada, produce la mayor reducción de caídas (Pillay et al., 2024).
3. Detección y evaluación del riesgo de caídas
Las guías clínicas recomiendan que a todos los adultos mayores de 65 años se les pregunte anualmente sobre caídas y preocupaciones relacionadas con ellas. Quienes informen haber sufrido una caída el año pasado, expresen preocupación por caerse o presenten signos de dificultad para caminar o mantener el equilibrio deben someterse a una evaluación más completa del riesgo de caídas (Colón-Emeric et al., 2024).
Para detectar y evaluar el riesgo de caídas se utilizan diversas herramientas estandarizadas:
- Prueba de levantarse y caminar cronometrada (TUG): Mide el tiempo que tarda una persona en levantarse de una silla, caminar 3 metros, girar y volver a sentarse. Un resultado de 12 segundos o más indica un mayor riesgo de caídas.
- Balanza Berg: Una evaluación de 14 ítems sobre el equilibrio estático y dinámico en tareas cotidianas.
- Prueba de equilibrio en 4 etapas: Una prueba clínica rápida utilizada por el programa STEADI (Stopping Elderly Accidents, Deaths & Injuries) de los CDC.
- Prueba de levantarse de la silla en 30 segundos: Mide la fuerza y la resistencia de las extremidades inferiores contando cuántas veces una persona puede levantarse de una silla en 30 segundos.
- Algoritmo STEADI: Un protocolo clínico desarrollado por los CDC para la detección, evaluación e intervención en adultos mayores en situación de riesgo.
Una evaluación integral del riesgo de caídas va más allá de las pruebas de equilibrio. También incluye la revisión de la medicación, la evaluación de la visión, la evaluación del entorno doméstico y la revisión de las afecciones médicas que contribuyen al riesgo de caídas (Colón-Emeric et al., 2024).
Para profesionales clínicos
- Una velocidad de marcha inferior a 0,8–1,0 m/s constituye un umbral clínicamente significativo para la identificación del riesgo de caídas y debería dar lugar a una evaluación más exhaustiva.
- La prueba TUG combinada con una tarea cognitiva simultánea (TUG de doble tarea) predice el riesgo de caídas de forma más fiable que la prueba TUG estándar por sí sola; la interferencia cognitivo-motora es un factor clave, aunque a menudo subestimado.
- Pregunte específicamente sobre las caídas casi fatales y el miedo a caerse; estos son indicadores importantes de futuras caídas que los pacientes a menudo no mencionan espontáneamente.
- La evaluación del riesgo de caídas resulta más útil cuando conduce directamente a un plan de prevención individualizado y documentado, con la derivación a las disciplinas pertinentes.
4. ¿Quién presta los servicios de prevención de caídas?
La prevención eficaz de caídas requiere un enfoque multidisciplinario (con la participación de varios especialistas) porque las caídas son consecuencia de múltiples factores que interactúan entre sí. Ninguna disciplina por sí sola puede abordarlos todos.
- Terapia ocupacional (TO): Evaluación de riesgos en el hogar, seguridad en las actividades de la vida diaria, equipos de adaptación y modificación de actividades.
- Fisioterapia (FT): Entrenamiento del equilibrio, reeducación de la marcha, programas de fortalecimiento y prescripción de ejercicios.
- Médico de atención primaria o geriatra: Revisión de la medicación, manejo de afecciones subyacentes y coordinación de la atención.
- Farmacéutico: Identificación de medicamentos de alto riesgo que aumentan el riesgo de caídas.
- Oftalmólogo u optometrista: Evaluación y corrección de la visión
- Podólogo: Evaluación de pies y calzado
La evidencia respalda firmemente las intervenciones multifacéticas (multicomponente). Una amplia revisión sistemática y metaanálisis encontró que los programas multifacéticos de prevención de caídas redujeron las tasas de caídas en 25% en comparación con la atención habitual, observándose las mayores reducciones cuando el ejercicio se combinó con la evaluación de riesgos en el hogar y otros componentes individualizados (Pillay et al., 2024).
5. Terapia ocupacional y seguridad en el hogar
Los terapeutas ocupacionales (TO) tienen una posición privilegiada en la prevención de caídas, ya que evalúan tanto a la persona como su entorno, analizando cómo las capacidades físicas y cognitivas de un individuo interactúan con las exigencias de su hogar y sus actividades diarias. Esta adecuación entre la persona y el entorno es fundamental para comprender y reducir el riesgo de caídas.
Las intervenciones de terapia ocupacional para la prevención de caídas incluyen:
- Evaluación de riesgos en el hogar: Evaluación sistemática del hogar para detectar riesgos de caídas, incluyendo iluminación, superficies del suelo, seguridad del baño, acceso a las escaleras y distribución del mobiliario.
- Recomendaciones para realizar modificaciones en el hogar: Barras de apoyo, asientos de inodoro elevados, alfombrillas antideslizantes, mejor iluminación, pasamanos en las escaleras y eliminación de objetos innecesarios y alfombras sueltas.
- Capacitación en seguridad para las actividades de la vida diaria (AVD): Enseñar técnicas más seguras para bañarse, vestirse, trasladarse (de una superficie a otra) y realizar tareas en la cocina.
- Equipamiento adaptado: Brazaletes de mango largo, asientos de baño y otras herramientas que reducen la necesidad de realizar movimientos arriesgados.
- Modificación de la actividad: Ayudar a las personas a adaptar las actividades de alto riesgo para mantener su independencia de forma segura.
- Formación de cuidadores: Capacitación de los miembros de la familia en técnicas de asistencia seguras y configuración del entorno.
Una revisión sistemática de 2025 de las intervenciones multimodales de prevención de caídas basadas en terapia ocupacional encontró mejoras en el equilibrio, el desempeño funcional y la confianza relacionada con las caídas en una variedad de tipos de intervención, y los enfoques ambientales y basados en el ejercicio mostraron los mejores resultados cuando se combinaron (Caña-Pino y Pesado-Fernández, 2025).
Para pacientes y familias
- Un terapeuta ocupacional puede ir a su casa e identificar peligros que usted tal vez no note; esta es una de las estrategias de prevención de caídas más efectivas disponibles.
- Pequeños cambios en el hogar —una barra de apoyo, mejor iluminación, quitar una alfombra— pueden marcar una diferencia significativa.
- La terapia ocupacional no es solo para personas que ya se han caído; una evaluación es valiosa para cualquiera que quiera mantenerse seguro e independiente en casa.
- Pídele a tu médico que te derive a un terapeuta ocupacional o ponte en contacto con tu agencia local de atención médica a domicilio.
6. Ejercicio para la prevención de caídas
El ejercicio es la intervención no farmacológica con mayor respaldo para la prevención de caídas en adultos mayores. Se recomienda en todas las principales guías clínicas y está respaldado por una gran cantidad de evidencia proveniente de ensayos controlados aleatorizados (Colón-Emeric et al., 2024; Sadaqa et al., 2023).
Los programas de ejercicio más eficaces para la prevención de caídas comparten características clave: ponen a prueba el equilibrio, se realizan con regularidad (al menos 3 horas semanales de forma continua) y son progresivos, lo que significa que aumentan de dificultad con el tiempo a medida que mejora la condición física. El ejercicio que se centra únicamente en la fuerza o la capacidad cardiovascular, sin poner a prueba el equilibrio, tiene una menor eficacia para la reducción de caídas.
Entre los enfoques de ejercicio respaldados por la evidencia se incluyen:
- Entrenamiento de equilibrio: Mantenerse de pie sobre un pie, caminar en tándem (talón-punta), cambiar el peso y realizar ejercicios con base de apoyo reducida.
- Entrenamiento de fuerza: Se centra especialmente en las extremidades inferiores (cuádriceps, abductores de la cadera y músculos del tobillo), que son fundamentales para la recuperación tras una caída.
- Tai Chi: Un ejercicio mente-cuerpo con sólida evidencia de que mejora el equilibrio y reduce las caídas en adultos mayores que viven en la comunidad.
- El programa de ejercicios de Otago: Un programa de fuerza y equilibrio para realizar en casa, adaptado individualmente a cada paciente y respaldado por sólida evidencia en múltiples ensayos aleatorizados.
- Programas multicomponente: Los programas que combinan equilibrio, fuerza y movimiento funcional, como el Programa de Ejercicios para la Prevención de Caídas (FaME), demuestran la mayor eficacia en los metaanálisis en red (Sadaqa et al., 2023).

Los programas de caminata por sí solos, si bien son beneficiosos para la salud en general, no son suficientes para reducir el riesgo de caídas y no deben ser la única estrategia de ejercicio para aquellos con alto riesgo de caídas (Colón-Emeric et al., 2024).
Para pacientes y familias
- Comenzar un programa de ejercicios, incluso a una edad avanzada, puede reducir significativamente el riesgo de caídas.
- El tai chi es una excelente opción para los adultos mayores que prefieren actividades grupales de bajo impacto.
- Un fisioterapeuta puede diseñar un programa seguro y personalizado que se ajuste a su nivel de capacidad actual.
- La constancia importa más que la intensidad: un programa moderado realizado con regularidad es más efectivo que el ejercicio vigoroso ocasional.
- Los programas comunitarios como las clases de prevención de caídas de la YMCA, Matter of Balance y Tai Chi para la salud están ampliamente disponibles y son gratuitos o de bajo costo.
Para profesionales clínicos
- Los programas de ejercicio deben desafiar el equilibrio lo suficiente como para propiciar la adaptación; es poco probable que los programas calificados como de "ningún esfuerzo" o "poco esfuerzo" por los participantes reduzcan significativamente el riesgo de caídas.
- Antes de prescribir un programa de equilibrio y fortalecimiento, evalúe la tolerancia al ejercicio, los antecedentes cardíacos y las limitaciones ortopédicas.
- El Programa de Ejercicios de Otago cuenta con un protocolo de libre acceso y ha sido validado para su aplicación a domicilio por fisioterapeutas o trabajadores comunitarios capacitados; es apropiado para pacientes con riesgo moderado de caídas que tienen acceso limitado a programas grupales.
- Documente el estado de administración o suspensión de la medicación al evaluar la marcha y el equilibrio en pacientes con enfermedad de Parkinson, ya que el rendimiento motor varía sustancialmente.
7. Modificaciones del hogar y seguridad ambiental
Los riesgos ambientales contribuyen a una proporción considerable de caídas, especialmente en el hogar, donde ocurren la mayoría. La modificación del hogar es un componente clave, basado en la evidencia, para la prevención de caídas, sobre todo cuando se combina con ejercicio y entrenamiento en seguridad para las actividades de la vida diaria (AVD).
Las áreas de alta prioridad para la modificación del hogar incluyen:
Baño:
- Barras de apoyo instaladas en el inodoro y dentro de la ducha o bañera: estas son una de las modificaciones individuales con mayor rentabilidad.
- Alfombrilla antideslizante para el interior de la bañera o ducha.
- Silla de ducha o banco de transferencia para bañera para personas con tolerancia limitada a estar de pie.
- Elevar el asiento del inodoro si resulta difícil levantarse de un asiento bajo.
Suelos y caminos:
- Retire o asegure las alfombras sueltas, especialmente en los puntos de entrada, baños y junto a la cama.
- Despeje los pasillos de objetos desordenados, cables eléctricos y muebles bajos.
- Asegúrese de que los suelos no estén resbaladizos cuando estén mojados.
Iluminación:
- Luces nocturnas en pasillos, baños y cerca de la cama para facilitar la orientación durante la noche.
- Asegúrese de que haya iluminación adecuada en todas las escaleras.
- Interruptores de luz accesibles en la parte superior e inferior de las escaleras.
Escaleras y peldaños:
- Barandillas a ambos lados de todas las escaleras, que se extienden a lo largo de toda la escalera.
- Cinta adhesiva de alto contraste en los bordes de los escalones para mejorar la visibilidad.
Dormitorio:
- Cama a la altura adecuada para facilitar las transferencias seguras (entrar y salir).
- Camino despejado desde la cama hasta el baño, especialmente por la noche.
- Teléfono accesible desde la cama
La evidencia respalda la evaluación de riesgos en el hogar combinada con modificaciones como una estrategia eficaz de prevención de caídas, particularmente para personas con antecedentes de caídas y aquellas que no pueden salir de casa (Pillay et al., 2024; Caña-Pino y Pesado-Fernández, 2025).
8. Miedo a caerse
El miedo a caerse es un componente importante y a menudo ignorado del riesgo de caídas. Afecta a un estimado de 20 a 85 millones de adultos mayores, incluyendo a muchos que nunca se han caído, y puede conducir a un ciclo de retroalimentación positiva de actividad reducida, descondicionamiento (deterioro físico por inactividad), mayor deterioro del equilibrio y mayor riesgo real de caídas (Colón-Emeric et al., 2024).
El miedo a las caídas se asocia con una menor participación en las actividades cotidianas, aislamiento social, depresión y una disminución de la calidad de vida. No se trata simplemente de una respuesta emocional, sino que refleja una conciencia racional de la inestabilidad que, al abordarse eficazmente, puede mejorar tanto la confianza como la seguridad.
Entre los enfoques basados en la evidencia para controlar el miedo a las caídas se incluyen:
- Ejercicios progresivos de equilibrio y fuerza, que desarrollan la estabilidad física real y la autoeficacia (confianza en las propias capacidades).
- Matter of Balance, un programa grupal estructurado diseñado específicamente para reducir el miedo a las caídas y aumentar la participación en actividades.
- Enfoques cognitivo-conductuales que identifican y modifican creencias poco útiles sobre las caídas y la actividad.
- Terapia ocupacional para identificar y abordar miedos específicos relacionados con la actividad a través de la práctica gradual de tareas y la modificación del entorno.
Para pacientes y familias
- El miedo a caerse es real y válido, pero evitar la actividad física debido a ese miedo a menudo empeora el problema con el tiempo.
- Decirle a un médico "Tengo miedo de caerme" es tan importante como informar de una caída real.
- Programas como Matter of Balance son gratuitos, están ampliamente disponibles y están diseñados específicamente para ayudar con esto. Pregunte a su médico o a la Agencia del Área para el Envejecimiento de su localidad sobre los programas disponibles cerca de usted.
9. Medicamentos y riesgo de caídas
El uso de medicamentos es uno de los factores de riesgo de caídas más importantes y modificables en los adultos mayores. Varias clases de medicamentos se asocian con un riesgo de caídas significativamente mayor, incluidos los medicamentos psicotrópicos (aquellos que afectan el cerebro y el sistema nervioso), como los sedantes, los antidepresivos y los antipsicóticos, así como los medicamentos para la presión arterial, los diuréticos y ciertos analgésicos (Colón-Emeric et al., 2024).
La polifarmacia —el uso simultáneo de cuatro o más medicamentos— es frecuente en adultos mayores y aumenta el riesgo de caídas. La revisión de la medicación por parte de un médico o farmacéutico debe formar parte de cualquier evaluación integral del riesgo de caídas. Se ha demostrado que la desprescripción (reducir o suspender cuidadosamente los medicamentos innecesarios bajo supervisión médica) reduce la tasa de caídas en algunas poblaciones.
Las personas no deben suspender ni ajustar sus medicamentos por su cuenta. Cualquier inquietud sobre los medicamentos y el riesgo de caídas debe consultarse con el médico que los recetó o con el farmacéutico.
Para profesionales clínicos
- Las benzodiazepinas, los fármacos Z (medicamentos para dormir), los antipsicóticos, los antidepresivos tricíclicos y los opioides conllevan el mayor riesgo de caídas y deben revisarse de forma rutinaria en pacientes de edad avanzada.
- Revise la lista completa de medicamentos, incluidos los medicamentos de venta libre y los suplementos, en cada consulta clínica relacionada con una caída.
- En adultos mayores con antecedentes de caídas, mareos o que toman medicamentos para la presión arterial, se deben controlar de forma rutinaria los signos vitales ortostáticos.
- Cuando no es posible reducir la medicación, modificar el horario de administración (por ejemplo, tomar los diuréticos más temprano en el día) puede disminuir los efectos secundarios relacionados con las caídas.
10. Qué pueden hacer las familias y los cuidadores
Los familiares y cuidadores desempeñan un papel fundamental en la prevención de caídas, tanto en la identificación de riesgos como en el apoyo a los cambios necesarios para reducirlos. Muchos adultos mayores se muestran reacios a informar sobre sus caídas a sus profesionales de la salud, por temor a que un informe pueda conllevar la pérdida de su independencia o de su permiso para conducir. Los familiares pueden ayudar manteniendo conversaciones abiertas y sin prejuicios sobre la seguridad.
Medidas prácticas que pueden tomar las familias y los cuidadores:
- Recorre la casa y busca peligros: alfombras sueltas, iluminación deficiente, pasillos obstruidos, ausencia de barras de apoyo.
- Fomente y apoye el ejercicio regular, incluyendo acompañar a un adulto mayor a una clase de equilibrio o de acondicionamiento físico.
- Ayude a gestionar sus medicamentos: mantenga una lista actualizada de sus medicamentos y comunique sus inquietudes al médico que se los recetó.
- Asegúrese de que se revisen su vista y su oído con regularidad.
- Habla abiertamente sobre tus miedos a caerte; normalizar la conversación facilita la búsqueda de ayuda.
- Asegúrese de que la persona tenga una forma de pedir ayuda si se cae: un sistema personal de respuesta a emergencias o un teléfono cercano.
- Apoyar la independencia, en lugar de asumirla, permitiendo que la persona intente realizar actividades de forma segura antes de ofrecerle ayuda.
Cuándo solicitar una derivación para terapia
- Tras cualquier caída, incluso una sin lesiones, es importante evaluar qué factores contribuyeron a ella y prevenir que vuelva a ocurrir.
- Cuando un adulto mayor manifiesta tener miedo a caerse o ha empezado a evitar actividades por temor a las caídas.
- Cuando el equilibrio, la marcha o la coordinación han cambiado o se sienten menos fiables.
- Después de una hospitalización, enfermedad o cirugía, lo que puede provocar un rápido deterioro físico y aumentar el riesgo de caídas.
- Cuando las tareas cotidianas como bañarse, vestirse o subir escaleras resultan inseguras o requieren ayuda.
- Cuando nunca se ha realizado una evaluación del entorno doméstico
- Cuando la visión, la audición o la cognición han cambiado y la seguridad diaria es una preocupación.
- En cualquier momento en que un adulto mayor o un familiar tenga preocupación por las caídas, siempre es apropiado derivarlo a un especialista lo antes posible.
11. Una nota para los médicos
La prevención de caídas es más eficaz cuando se considera una prioridad clínica, y no una preocupación secundaria que solo se aborda después de una caída grave. La detección, la evaluación y la intervención iniciadas antes de una caída producen mejores resultados que el manejo reactivo posterior a la lesión.
La intervención multifactorial —que combina ejercicio, modificaciones en el hogar, revisión de la medicación y abordaje de factores sensoriales y cognitivos— supera sistemáticamente a los enfoques de un solo componente en las revisiones sistemáticas. La evidencia es más sólida para los programas individualizados basados en la evaluación clínica que para los consejos genéricos de prevención de caídas (Pillay et al., 2024; Colón-Emeric et al., 2024).
El miedo a las caídas, la restricción de la actividad y el aislamiento social son secuelas poco documentadas del riesgo de caídas que afectan significativamente la calidad de vida y contribuyen a un ciclo de descondicionamiento. La evaluación del miedo a las caídas, mediante herramientas como la Escala Internacional de Autoeficacia ante las Caídas (FES-I), proporciona información clínicamente relevante que va más allá de lo que revela el historial de caídas por sí solo.
La derivación oportuna a terapia ocupacional para la evaluación domiciliaria y a fisioterapia para programas de equilibrio y fortalecimiento sigue siendo una de las intervenciones más eficaces y menos utilizadas en atención primaria. Una revisión sistemática de 2025 confirmó que las intervenciones multimodales dirigidas por terapia ocupacional mejoran el equilibrio, el desempeño funcional y los resultados psicológicos relacionados con el riesgo de caídas en múltiples ámbitos (Caña-Pino y Pesado-Fernández, 2025).
12. Referencias
- Caña-Pino, A., & Pesado-Fernández, L. (2025). Intervenciones de terapia ocupacional para la prevención de caídas en adultos mayores: una revisión sistemática de estrategias multimodales. Fisiología, 5(3), 33. https://doi.org/10.3390/physiologia5030033
- Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2024). Prevención de caídas en adultos mayores: datos y estadísticas. Centro Nacional para la Prevención y el Control de Lesiones. https://www.cdc.gov/falls/data-research/index.html
- Colón-Emeric, CS, McDermott, CL, Lee, DS y Berry, SD (2024). Evaluación del riesgo y prevención de caídas en adultos mayores que viven en la comunidad: una revisión. JAMA, 331(16), 1397–1406. https://doi.org/10.1001/jama.2024.1416
- Kakara, R., Bergen, G., Burns, E., & Stevens, M. (2023). Caídas no fatales y fatales entre adultos de ≥65 años — Estados Unidos, 2020–2021. Informe semanal de morbilidad y mortalidad del MMWR, 72, 938–943. https://doi.org/10.15585/mmwr.mm7235a1
- Pillay, J., Gaudet, LA, Saba, S., Vandermeer, B., Ashiq, AR, Wingert, A., & Hartling, L. (2024). Intervenciones para la prevención de caídas en adultos mayores que viven en la comunidad: revisión sistemática y metaanálisis de beneficios, daños y valores y preferencias de los pacientes. Revisiones sistemáticas, 13(1), 289. https://doi.org/10.1186/s13643-024-02681-3
- Sadaqa, M., Németh, Z., Makai, A., Prémusz, V., & Hock, M. (2023). Eficacia de las intervenciones de ejercicio en la prevención de caídas en adultos mayores ambulatorios que viven en la comunidad: una revisión sistemática con síntesis narrativa. Fronteras en Salud Pública, 11, 1209319. https://doi.org/10.3389/fpubh.2023.1209319
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