Actividades de la vida diaria: AVD, AVID y rehabilitación

1 de cada 4

Los adultos mayores en los EE. UU. experimentan algún tipo de limitación funcional.

34%

De los adultos mayores de 60 años en todo el mundo tienen dificultades con las actividades básicas de la vida diaria.

54%

A nivel mundial, un porcentaje significativo de adultos mayores que viven en la comunidad reportan dificultades con las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD).

75%

Los supervivientes de un ictus presentan alguna limitación en las actividades de la vida diaria en la fase aguda.

#1 Razón

La dificultad en las actividades de la vida diaria (AVD) es una de las principales razones de derivación a terapia ocupacional en todos los entornos.

Conclusiones clave

  • Las actividades de la vida diaria (AVD, por sus siglas en inglés) son las tareas básicas de autocuidado que una persona necesita para funcionar de forma independiente, como bañarse, vestirse, comer y desplazarse.
  • Las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD, por sus siglas en inglés) son tareas más complejas, como cocinar, administrar medicamentos y gestionar las finanzas, que facilitan la vida independiente en la comunidad.
  • Las dificultades para realizar las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD) afectan hasta a un tercio de los adultos mayores en todo el mundo y son una de las principales razones por las que las personas reciben terapia ocupacional, fisioterapia y servicios de atención médica a domicilio.
  • La terapia ocupacional es la disciplina principal para la evaluación e intervención en las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD), con sólida evidencia en casos de accidente cerebrovascular, demencia, enfermedad de Parkinson, parálisis cerebral y otras afecciones.
  • Las herramientas de evaluación, como la Medida de Independencia Funcional (FIM), el Índice de Barthel, la Escala de Actividades de la Vida Diaria de Katz y la Escala de Actividades Instrumentales de la Vida Diaria de Lawton, ayudan a los médicos a medir la función, realizar un seguimiento del progreso y orientar la planificación del tratamiento.
  • La intervención temprana, la formación de los cuidadores, el equipamiento adaptado y la modificación del entorno mejoran los resultados a largo plazo y favorecen el envejecimiento en el propio hogar.

Importante

Las dificultades con las actividades de la vida diaria (AVD) y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) son algunas de las razones más comunes por las que los adultos mayores, los sobrevivientes de un accidente cerebrovascular y las personas con enfermedades crónicas son derivados a terapia ocupacional. Si usted o alguien a quien cuida tiene dificultades con las tareas cotidianas, un terapeuta ocupacional puede evaluar su funcionalidad, identificar obstáculos y crear un plan individualizado para recuperar la independencia.

1. ¿Qué son las AVD y las AIVD?

Las actividades de la vida diaria (AVD) son las tareas básicas que una persona realiza a diario para cuidarse y mantener su salud. Suelen dividirse en dos categorías: AVD básicas y AVD instrumentales.

Actividades básicas de la vida diaria (a veces llamadas actividades básicas de la vida diaria o actividades básicas de la vida diaria) incluyen las tareas básicas de autocuidado que la mayoría de las personas realizan de forma independiente:

  • Baño y ducha
  • Vestirse y desvestirse
  • Aseo e higiene personal
  • Comer y alimentarse
  • Control de la incontinencia y el uso del inodoro
  • Movilidad funcional y transferencias (por ejemplo, pasar de la cama a la silla).

Actividades instrumentales de la vida diaria Las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) son actividades más complejas que requieren un mayor nivel de función física y cognitiva. Permiten a una persona vivir de forma independiente en la comunidad:

  • Preparación y cocción de comidas
  • Manejo de medicamentos
  • Gestionar las finanzas y pagar las facturas
  • Comprar alimentos y artículos para el hogar
  • Utilizar el teléfono u otros dispositivos de comunicación
  • Servicio de limpieza y lavandería
  • Transporte y conducción
  • Gestionar el mantenimiento del hogar

Las dificultades en las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) suelen aparecer antes que las limitaciones en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), lo que las convierte en una importante señal temprana de deterioro funcional (Amlak et al., 2025). La capacidad de realizar ambas categorías de tareas es una medida fundamental de independencia, salud funcional y calidad de vida a lo largo de la vida.

2. Por qué es importante la función en las actividades de la vida diaria (AVD)

La capacidad de una persona para realizar las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria (ABVD e AIVD) es uno de los indicadores más utilizados de salud, independencia y necesidad de cuidados. Las dificultades con estas tareas están estrechamente relacionadas con los ingresos hospitalarios, el ingreso en residencias de ancianos, una mayor carga para los cuidadores y una menor calidad de vida.

La función en las actividades de la vida diaria (AVD) es una medida de resultado fundamental en la rehabilitación. En diversas afecciones, como el accidente cerebrovascular, el traumatismo craneoencefálico (TCE), la enfermedad de Parkinson, la demencia, la esclerosis múltiple (EM) y la parálisis cerebral, la mejora en el desempeño de las AVD es un objetivo primordial de la terapia ocupacional y la rehabilitación interdisciplinaria (Vásquez-Carrasco et al., 2025a). Cuando las personas pueden realizar las tareas diarias de forma independiente, tienen más probabilidades de permanecer en sus hogares, mantener sus relaciones sociales y experimentar mejores resultados en su salud mental.

El desempeño en las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) también está estrechamente relacionado con la función cognitiva. Diversas investigaciones demuestran que el deterioro en las AIVD suele preceder al diagnóstico de deterioro cognitivo leve (DCL) o demencia, lo que lo convierte en un indicador de detección útil en entornos clínicos (Vásquez-Carrasco et al., 2024).

Para los profesionales clínicos, el estado de las actividades de la vida diaria (AVD) y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) influye en la planificación del alta, las decisiones sobre el nivel de atención y la frecuencia de la terapia. Para los pacientes y sus familias, determina directamente el tipo de apoyo que necesitan en casa.

3. ¿Quiénes se ven afectados?

Las dificultades en las actividades de la vida diaria (AVD) y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) afectan a personas de todas las edades, pero son más frecuentes en adultos mayores y en personas con enfermedades crónicas o discapacidades.

Una revisión sistemática y metaanálisis global de 2025 reveló que la discapacidad en las actividades de la vida diaria (AVD) afecta a una proporción considerable de adultos mayores de 60 años en todo el mundo, y que la dificultad en las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) afecta a una proporción aún mayor de la población de adultos mayores (Amlak et al., 2025). Solo en Estados Unidos, aproximadamente uno de cada cuatro adultos mayores de 65 años experimenta algún tipo de limitación funcional (Redzovic et al., 2023).

Las afecciones más comúnmente asociadas con dificultades en las actividades de la vida diaria (AVD) y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) incluyen:

  • Ataque — una de las principales causas de discapacidad en las actividades de la vida diaria (AVD) en adultos; hasta el 75% de los supervivientes de un accidente cerebrovascular presentan alguna limitación funcional en la fase aguda.
  • Demencia y enfermedad de Alzheimer — El deterioro de las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) suele ser el primer signo de deterioro cognitivo.
  • enfermedad de Parkinson — Los síntomas motores progresivos afectan al vestirse, la higiene y la movilidad.
  • Lesión cerebral traumática (LCT) — Los cambios cognitivos, conductuales y físicos afectan el funcionamiento diario.
  • Esclerosis múltiple (EM) — La fatiga, la espasticidad y los cambios en la visión afectan la independencia en las actividades de la vida diaria.
  • parálisis cerebral (PC) — Las deficiencias motoras y cognitivas afectan la función en las actividades de la vida diaria desde la infancia.
  • Osteoartritis — El dolor y la rigidez en las articulaciones limitan vestirse, bañarse y realizar tareas domésticas.
  • Lesiones ortopédicas y recuperación postoperatoria — limitaciones temporales o permanentes en las transferencias, la movilidad y el autocuidado

Los niños con trastornos del desarrollo, como el trastorno del espectro autista (TEA), la parálisis cerebral y las diferencias en el procesamiento sensorial, también reciben terapia ocupacional dirigida a las habilidades de las actividades de la vida diaria (AVD) adecuadas a su etapa de desarrollo (Fernandez-Cardenas et al., 2025).

4. Herramientas de evaluación

Las herramientas de evaluación estandarizadas permiten a los terapeutas medir el nivel actual de funcionamiento de una persona en las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD), identificar áreas específicas de dificultad, realizar un seguimiento del progreso a lo largo del tiempo y justificar la necesidad de continuar con los servicios de terapia.

Una revisión exploratoria de 2025 sobre las herramientas de evaluación de las actividades de la vida diaria (AVD) y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) utilizadas en la terapia ocupacional a domicilio identificó una amplia gama de medidas validadas apropiadas para adultos en todos los grupos diagnósticos (McNichols et al., 2025). Las herramientas más utilizadas incluyen las siguientes.

Medida de Independencia Funcional (MIF) — Una de las evaluaciones de rehabilitación más utilizadas a nivel mundial. La FIM evalúa 18 ítems que abarcan el autocuidado, el control de esfínteres, las transferencias, la locomoción, la comunicación y la cognición social. Las puntuaciones van de 18 (asistencia total) a 126 (independencia completa). Se utiliza en rehabilitación hospitalaria, cuidados intensivos y residencias de ancianos.

Índice de Barthel — Una escala de 10 ítems que mide la independencia en la alimentación, el baño, el aseo personal, el vestirse, el control de esfínteres, el uso del inodoro, las transferencias, la movilidad y el subir escaleras. Las puntuaciones totales oscilan entre 0 y 100. Un estudio de fiabilidad de 2024 del Índice de Barthel modificado confirmó una alta fiabilidad interobservador e intraobservador (Watanabe et al., 2024), lo que respalda su uso continuado como una medida práctica y precisa de las actividades de la vida diaria (AVD) en entornos clínicos y domiciliarios.

Escala de Katz para las actividades de la vida diaria (ADL) — Una herramienta de seis ítems que evalúa el baño, el vestirse, el uso del inodoro, las transferencias, la continencia y la alimentación. Ampliamente utilizada en entornos geriátricos y de atención domiciliaria por su simplicidad y brevedad.

Escala IADL de Lawton — Una escala de ocho ítems que mide tareas cotidianas más complejas, como el uso del teléfono, las compras, la preparación de alimentos, las tareas domésticas, la lavandería, el transporte, la administración de medicamentos y las finanzas. Se suele combinar con la Escala de Actividades de la Vida Diaria de Katz para obtener una visión completa del estado funcional.

Medida canadiense del desempeño ocupacional (COPM) — Una herramienta de entrevista centrada en el cliente que identifica los problemas de desempeño ocupacional más importantes para el individuo. En lugar de una lista de tareas fija, el COPM recoge las prioridades de la persona en cuanto a autocuidado, productividad y ocio. Fue una medida de resultado principal en la revisión sistemática de terapia ocupacional para accidentes cerebrovasculares de 2025, donde mostró una mejora significativa tras la intervención de terapia ocupacional (Vásquez-Carrasco et al., 2025a).

Evaluación de las habilidades motoras y de procesamiento (AMPS) — Herramienta de observación que evalúa la calidad del desempeño en las actividades de la vida diaria (AVD) mediante la calificación de las habilidades motoras y de procesamiento durante tareas estandarizadas. Requiere capacitación certificada para el evaluador.

Para profesionales clínicos

La selección de la herramienta debe ajustarse al contexto, la población y el propósito. El FIM y el Índice de Barthel son más apropiados para entornos hospitalarios y de enfermería especializada. Las escalas de Katz y Lawton son eficaces para la evaluación geriátrica en atención domiciliaria o ambulatoria. El COPM es ideal cuando se prioriza un enfoque centrado en el paciente y orientado a objetivos. Al documentar para Medicare y otros pagadores, asegúrese de que la herramienta elegida tenga una fiabilidad y validez comprobadas para su población de pacientes. La revisión exploratoria de 2025 de McNichols et al. proporciona una referencia detallada de las opciones de evaluación validadas para los diagnósticos de atención domiciliaria.

5. El papel de la terapia ocupacional

Los terapeutas ocupacionales son los principales profesionales de rehabilitación para la evaluación e intervención en las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD). La formación en terapia ocupacional aborda específicamente la compleja interacción entre los factores físicos, cognitivos y ambientales de una persona y su capacidad para realizar tareas cotidianas significativas.A couple cooking in a kitchen, focusing on inclusivity with one partner in a wheelchair.

Una revisión exploratoria de AJOT de 2025 sobre intervenciones de terapia ocupacional en el hogar para adultos mayores que viven en la comunidad encontró que 54 estudios documentaron una amplia gama de enfoques efectivos, que incluyen entrenamiento directo en actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD), modificaciones ambientales, provisión de equipo adaptativo y programas comunitarios estructurados como CAPABLE (Envejecimiento comunitario en el lugar: promoviendo una mejor calidad de vida para los ancianos) y Reablement (Saito et al., 2025a).

Para los supervivientes de un ictus, las guías de práctica de terapia ocupacional publicadas por la Asociación Americana de Terapia Ocupacional (AOTA) ofrecen recomendaciones sólidas para el entrenamiento orientado a tareas, el entrenamiento del equilibrio y el uso de estrategias cognitivas para mejorar las actividades de la vida diaria (AVD) y la movilidad funcional a lo largo de todo el proceso asistencial (Hildebrand et al., 2023). Una revisión sistemática con metaanálisis de 2025 confirmó que las intervenciones de terapia ocupacional mejoraron significativamente el desempeño en las AVD, según lo medido por el COPM, en adultos de mediana edad y mayores con ictus crónico (Vásquez-Carrasco et al., 2025a).

Las intervenciones de terapia ocupacional para las dificultades en las actividades de la vida diaria suelen incluir:

  • Entrenamiento específico para la tarea — practicar las actividades reales que la persona necesita realizar, en el contexto en el que ocurren.
  • Equipos adaptados — herramientas como barras de apoyo, esponjas de mango largo, ayudas para vestirse, utensilios con peso y mangos reforzados que reducen el esfuerzo físico de las tareas.
  • Estrategias compensatorias — técnicas modificadas que permiten a una persona completar tareas a pesar de limitaciones físicas o cognitivas.
  • modificación ambiental — reorganizar el hogar o el espacio de trabajo para reducir barreras y mejorar la seguridad
  • Rehabilitación cognitiva — Estrategias de memoria, rutinas y sistemas de señales que apoyan el desempeño de las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) en personas con deterioro cognitivo.
  • conservación de la energía — técnicas de dosificación y modificación de la actividad para personas con afecciones relacionadas con la fatiga, como esclerosis múltiple, insuficiencia cardíaca o cáncer.

En la práctica pediátrica, la terapia ocupacional se centra en las habilidades de las actividades de la vida diaria (AVD) adecuadas a la edad y el nivel de desarrollo del niño. Una revisión sistemática y un metaanálisis de 2025 hallaron que las intervenciones basadas en la terapia ocupacional, que incluyen realidad virtual, entrenamiento orientado a tareas e integración sensorial, mejoraron significativamente la función motora gruesa y la independencia en las AVD en niños con parálisis cerebral (Fernandez-Cardenas et al., 2025).

6. Fisioterapia y Logopedia

Si bien la terapia ocupacional desempeña un papel fundamental en la intervención en las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD), la fisioterapia (FT) y la logopedia (SLP) realizan contribuciones cruciales en un equipo de rehabilitación interdisciplinario.

Fisioterapia Aborda las bases motoras y de movilidad que sustentan las actividades de la vida diaria (AVD). Las intervenciones de fisioterapia para el entrenamiento de fuerza, equilibrio, marcha y transferencias mejoran directamente la capacidad física necesaria para tareas como bañarse, vestirse y moverse por el hogar. En la rehabilitación de pacientes con accidente cerebrovascular, el entrenamiento del equilibrio en entornos hospitalarios cuenta con sólida evidencia de mejorar los resultados de las AVD y la movilidad funcional (Hildebrand et al., 2023). La fisioterapia también es fundamental para la prevención de caídas, lo que protege directamente la capacidad de una persona para mantener la independencia en las AVD en el hogar.

Patología del habla y del lenguaje Aborda las funciones de comunicación y deglución que se relacionan con el desempeño de las actividades de la vida diaria (AVD). La disfagia (dificultad para tragar) es una AVD —específicamente, la alimentación— y la intervención del logopeda es el tratamiento principal. Los trastornos cognitivo-comunicativos posteriores a un accidente cerebrovascular, un traumatismo craneoencefálico o la demencia también afectan la capacidad para realizar las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD), como la administración de medicamentos, las finanzas y el uso seguro de dispositivos. Los logopedas brindan intervención directa y estrategias compensatorias para abordar estas limitaciones funcionales.

La rehabilitación eficaz de las actividades de la vida diaria (AVD) suele implicar una estrecha colaboración entre terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y logopedas, contribuyendo cada disciplina a un objetivo funcional común: ayudar a la persona a realizar las tareas diarias que más le importan.

7. Estrategias de intervención

Las intervenciones basadas en la evidencia para las dificultades en las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD) se fundamentan en diversos enfoques bien establecidos. Los mejores resultados suelen obtenerse combinando estrategias adaptadas a los objetivos, el diagnóstico y la situación de vida de cada persona.

Formación orientada a tareas y basada en la ocupación

El entrenamiento que utiliza actividades reales en entornos reales produce una mejor transferencia y generalización que el ejercicio por sí solo. Practicar la tarea real —vestirse en la habitación de la persona, cocinar en su cocina— es más eficaz que la práctica simulada en un entorno clínico. Este enfoque cuenta con respaldo en diversas afecciones y contextos (Saito et al., 2025a; Hildebrand et al., 2023).

Intervenciones cognitivas para el desempeño en las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)

Para las personas con deterioro cognitivo leve o demencia incipiente, las estrategias de rehabilitación cognitiva pueden ayudar a mantener la independencia en las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD). Una revisión sistemática de 2024 halló que las intervenciones de terapia ocupacional centradas en el ocio mejoraron tanto el desempeño en las actividades de la vida diaria (AVD) como la función cognitiva en adultos de mediana edad y mayores con deterioro cognitivo leve, con efectos en la memoria, la función ejecutiva y el desempeño en las tareas cotidianas (Vásquez-Carrasco et al., 2024). Las ayudas externas para la memoria, las rutinas estructuradas y el aprendizaje sin errores son estrategias de uso común.

Modificaciones del hogar y equipos de adaptación

Las modificaciones ambientales reducen la brecha entre la capacidad funcional de una persona y las exigencias de su hogar. Las barras de apoyo en los baños, los asientos de inodoro elevados, las alfombrillas antideslizantes, las manijas de las puertas con palanca y los cambios en la organización de la cocina se encuentran entre las modificaciones más comunes y efectivas. El equipo adaptativo, como los dispositivos para vestirse, los utensilios con peso y las pinzas de agarre, permite a las personas realizar tareas que no podrían llevar a cabo sin ayuda. Los terapeutas ocupacionales están específicamente capacitados para evaluar el entorno del hogar y recomendar modificaciones que se ajusten a las necesidades de cada persona.

Formación de cuidadores

Enseñar a los familiares y cuidadores cómo ayudar con las actividades de la vida diaria (AVD) de forma segura, sin sobreproteger, es un resultado importante de la intervención. Las técnicas adecuadas de transferencia, la asistencia segura para el baño y las estrategias de indicaciones para las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) reducen las lesiones de los cuidadores y ayudan a mantener la participación y la dignidad de la persona en las tareas cotidianas.

Programas comunitarios y grupales

Los programas estructurados como CAPABLE, Lifestyle Redesign y Rehabilitation cuentan con sólida evidencia de mejorar el desempeño en las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD) en adultos mayores que viven en la comunidad. Estos programas multicomponente combinan visitas domiciliarias de terapia ocupacional, enfermería y, en ocasiones, fisioterapia para abordar las barreras físicas, cognitivas y ambientales que dificultan la independencia.

8. Apoyo a los cuidadores

Los familiares y cuidadores informales desempeñan un papel fundamental en el apoyo a las actividades de la vida diaria (AVD), especialmente para los adultos mayores, las personas con demencia y quienes se recuperan de un accidente cerebrovascular o una lesión. Las exigencias del cuidado en las AVD —como ayudar con el baño, las transferencias, el uso del inodoro y la administración de medicamentos— son física y emocionalmente agotadoras, y el agotamiento del cuidador representa un riesgo significativo cuando el apoyo es insuficiente.

Los terapeutas ocupacionales incluyen habitualmente la educación del cuidador como parte de la intervención en las actividades de la vida diaria (AVD). Las áreas clave incluyen:

  • Mecánica corporal segura para transferencias y asistencia física
  • Cómo dar indicaciones y alentar sin ayudar en exceso, lo que preserva la capacidad funcional de la persona.
  • Estrategias para el uso de equipos adaptados y la modificación del hogar
  • Ahorro de energía para los propios cuidadores.
  • Cuándo y cómo derivar las necesidades de atención a un profesional.

El apoyo a los cuidadores mejora los resultados tanto para la persona que recibe los cuidados como para el cuidador. Diversas investigaciones demuestran que la participación de los cuidadores familiares en la planificación de la rehabilitación conduce a mejores resultados en las actividades de la vida diaria y a una mayor permanencia en la comunidad para las personas con ictus, demencia y otras afecciones (Saito et al., 2025a).

Para pacientes y familias

Si las tareas cotidianas como bañarse, vestirse, cocinar o administrar la medicación se vuelven difíciles, es señal de que debe consultar con un médico o solicitar una evaluación de terapia ocupacional. La terapia ocupacional se puede brindar en el hogar, en clínicas ambulatorias, en hospitales y en residencias de ancianos. Una evaluación identificará con precisión dónde radica la dificultad —ya sea física, cognitiva, ambiental o una combinación de ellas— y se podrá elaborar un plan para abordarla. No es necesario esperar a que las cosas se vuelvan inmanejables para pedir ayuda. La intervención temprana produce mejores resultados.

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9. Cuándo buscar ayuda

Las dificultades en las actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales de la vida diaria (AIVD) no son una parte inevitable ni intratable del envejecimiento o la discapacidad. Muchas personas recuperan una independencia considerable con las intervenciones de rehabilitación, el equipo adaptado y el apoyo ambiental adecuados.

Cuándo solicitar una evaluación de terapia ocupacional

  • Dificultad creciente o nuevos problemas para bañarse, vestirse, asearse, comer o moverse.
  • Caída reciente o miedo a caerse que limita la actividad diaria
  • Alta de un hospital o centro de rehabilitación con limitaciones funcionales persistentes.
  • Cambios cognitivos que afectan la administración de medicamentos, la cocina, las finanzas u otras actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD).
  • Un familiar o cuidador informa que la persona necesita cada vez más ayuda con las tareas diarias.
  • Un nuevo diagnóstico (ictus, traumatismo craneoencefálico, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, parálisis cerebral, demencia) con impacto funcional previsto
  • Recuperación postoperatoria en la que las actividades de autocuidado están restringidas o limitadas.
  • Un niño que no alcanza los hitos de autocuidado esperados para su edad de desarrollo.

Las evaluaciones de terapia ocupacional pueden solicitarse mediante derivación médica, directamente a través de una agencia de atención médica domiciliaria o por iniciativa propia en los estados con acceso directo. Se recomienda consultar con fisioterapeutas y logopedas cuando la movilidad, el equilibrio, la deglución o la comunicación también afectan las actividades diarias.

Para profesionales clínicos: Guía de derivación

Remita a terapia ocupacional cuando las limitaciones en las actividades de la vida diaria (AVD) o las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) afecten la seguridad, la independencia o la calidad de vida. Incluya información sobre el estado funcional en la derivación: las puntuaciones estandarizadas de la Escala de Integración Funcional (FIM), el Índice de Barthel o la Escala de Katz ayudan al terapeuta ocupacional a priorizar la evaluación y a cumplir con los requisitos de documentación de la aseguradora. Para las derivaciones a atención domiciliaria, especifique si se necesita una evaluación del entorno y recomendaciones de modificación del hogar, además de la intervención directa en las AVD. Cuando exista deterioro cognitivo, especifique si la evaluación de las AIVD (gestión de la medicación, seguridad en la cocina, gestión financiera) es un área prioritaria.

Referencias

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