Osteoartritis: Terapia física y ocupacional
528 millones
Afectados por la osteoartritis a nivel mundial en 2019
Formulario #1
de artritis en adultos
Rodilla y cadera
Articulaciones afectadas con mayor frecuencia
Terapia ocupacional + Fisioterapia
Ambos tienen funciones clínicas distintas.
Ejercicio
Tratamiento de primera línea basado en la evidencia

Conclusiones clave
- La osteoartritis (OA) es la forma más común de artritis y una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, afectando a 528 millones de personas a nivel mundial en 2019, con proyecciones de un aumento significativo para 2050 (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- La osteoartritis se caracteriza por el deterioro progresivo del cartílago articular, el hueso y los tejidos blandos circundantes, lo que provoca dolor crónico, rigidez y limitación funcional, con mayor frecuencia en la rodilla, la cadera y la mano (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- El ejercicio es el tratamiento de primera línea con mayor respaldo científico para la osteoartritis en cualquier articulación. Los programas de ejercicio estructurados reducen significativamente el dolor y mejoran la función, independientemente de la gravedad radiográfica (Mao et al., 2024; Mo et al., 2023).
- La terapia ocupacional desempeña un papel distintivo y fundamental en el manejo de la osteoartritis a través de la protección de las articulaciones, el equipo de adaptación, las férulas, la modificación de la actividad y la conservación de la energía, particularmente para la osteoartritis de la mano y la cadera (Sheerin et al., 2024).
- La fisioterapia aborda el fortalecimiento, la flexibilidad, la marcha, el equilibrio y la movilidad funcional a través de programas de ejercicios individualizados que reducen el dolor y mejoran la calidad de vida (Nayab y Elahi, 2024; Sasaki et al., 2022).
- El control del peso es una de las intervenciones modificables más impactantes para la osteoartritis de las extremidades inferiores, ya que reduce la carga en las articulaciones y ralentiza la progresión de la enfermedad (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- La osteoartritis no implica necesariamente una cirugía: la mayoría de las personas con osteoartritis pueden lograr una mejora significativa de los síntomas mediante una rehabilitación conservadora no quirúrgica (Lawford et al., 2024).
Importante
La información de esta página tiene fines educativos únicamente y no sustituye la evaluación clínica ni las recomendaciones de terapia personalizada. La osteoartritis requiere la evaluación de un profesional sanitario cualificado para confirmar el diagnóstico y descartar otras afecciones articulares. Consulte con su médico y su equipo de rehabilitación para obtener orientación específica sobre sus articulaciones, su función y su estilo de vida.
Tabla de contenido
- ¿Qué es la osteoartritis?
- ¿Dónde se produce la OA?
- Síntomas e impacto en la vida diaria
- Factores de riesgo para la osteoartritis
- ¿Quién proporciona tratamiento para la osteoartritis?
- Terapia ocupacional en la OA
- Fisioterapia en la osteoartritis
- Ejercicio para OA: Lo que demuestra la evidencia
- Estrategias de autogestión
- Qué pueden hacer los pacientes y sus familias
- Nota para los profesionales clínicos
- Referencias
1. ¿Qué es la osteoartritis?
La osteoartritis (OA) es la forma más común de artritis y una de las principales causas de dolor crónico, discapacidad y disminución de la calidad de vida en todo el mundo. Es una enfermedad que afecta a toda la articulación y se caracteriza por el deterioro progresivo del cartílago articular, el tejido protector que recubre los extremos de los huesos, junto con cambios en el hueso subyacente, la membrana sinovial y los tejidos blandos circundantes, incluidos músculos, tendones y ligamentos (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
En 2019, la osteoartritis (OA) afectó a aproximadamente 528 millones de personas en todo el mundo, y se prevé que esta cifra aumente considerablemente para 2050 debido al envejecimiento de la población y al incremento de la prevalencia de la obesidad. La OA es más frecuente en mujeres que en hombres, y su prevalencia aumenta notablemente con la edad, aunque no es una enfermedad exclusiva de la vejez y puede presentarse en adultos jóvenes tras una lesión articular (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
Durante mucho tiempo, la osteoartritis (OA) se ha descrito como un simple desgaste, pero esta descripción es incompleta. La OA implica procesos biológicos activos, como inflamación de bajo grado, alteración del metabolismo del cartílago y remodelación ósea, que contribuyen al deterioro articular. Estos procesos están influenciados por la carga mecánica, factores metabólicos y la genética, lo que convierte a la OA en una afección multifactorial con factores desencadenantes tanto locales como sistémicos (GBD 2021 OA Collaborators, 2023; Lawford et al., 2024).
Para pacientes y familias
- La osteoartritis no es simplemente el resultado de usar demasiado las articulaciones. La genética, el peso corporal, las lesiones previas, la fuerza muscular y la alineación articular influyen en su desarrollo; la osteoartritis no es culpa tuya (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Los hallazgos radiológicos y la gravedad de los síntomas no siempre coinciden. Muchas personas con osteoartritis significativa en las imágenes presentan poco dolor, mientras que otras con hallazgos radiológicos leves experimentan una discapacidad importante. Su experiencia con la osteoartritis es lo que importa clínicamente (Lawford et al., 2024).
- El dolor de la osteoartritis puede fluctuar significativamente de un día para otro. Un mal día no es señal de un empeoramiento permanente, sino una característica normal de la enfermedad (Lawford et al., 2024).
- La mayoría de las personas con osteoartritis no necesitan cirugía de reemplazo articular. La rehabilitación conservadora —ejercicio, terapia ocupacional, fisioterapia y autocuidado— puede producir una mejoría significativa y duradera de los síntomas en la mayoría de los casos (Mao et al., 2024).
2. ¿Dónde se produce la OA?
La osteoartritis puede afectar a cualquier articulación sinovial del cuerpo, pero afecta con mayor frecuencia a la rodilla, la cadera, la mano y la columna vertebral (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Artrosis de rodilla: Es la forma más frecuente a nivel mundial. Provoca dolor, rigidez e hinchazón en la rodilla, especialmente al realizar actividades que implican soportar peso, como caminar, subir escaleras y levantarse de una silla. La artrosis de rodilla es la principal causa de discapacidad específica de la articulación en adultos mayores de 50 años (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Artrosis de cadera: Provoca dolor en la ingle, el muslo o los glúteos y afecta significativamente la capacidad para caminar, entrar y salir de sillas y vehículos, y ponerse zapatos y calcetines. La artrosis de cadera puede progresar hasta causar una limitación importante de la movilidad que requiere el uso de dispositivos de asistencia (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Mano OA: Afecta a las articulaciones de los dedos (en particular, a las interfalángicas distales y proximales) y a la base del pulgar (articulación carpometacarpiana). La osteoartritis de la mano provoca dolor, rigidez, agrandamiento óseo y disminución de la fuerza de agarre, lo que afecta significativamente a las tareas motoras finas, como escribir, cocinar, vestirse y usar el teclado (Sheerin et al., 2024).
- Osteoartritis espinal: Afecta a las articulaciones facetarias de la columna vertebral, contribuyendo a la rigidez y el dolor de cuello y espalda. A menudo coexiste con la degeneración discal y la estenosis espinal (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
La osteoartritis es la afección musculoesquelética más común en todo el mundo.
El Estudio de la Carga Global de Enfermedad 2021 estimó que la osteoartritis (OA) representó más de 528 millones de casos prevalentes a nivel mundial en 2019, siendo la OA de rodilla la que presentó la mayor proporción. Se proyecta que para 2050, la prevalencia mundial de la OA aumentará sustancialmente, impulsada por el envejecimiento de la población, el aumento de las tasas de obesidad y el incremento de las lesiones articulares, lo que convierte a la OA en uno de los desafíos de salud pública más importantes de las próximas décadas (Colaboradores de la OA del GBD 2021, 2023).
3. Síntomas e impacto en la vida diaria
Los síntomas de la osteoartritis se desarrollan gradualmente y empeoran con el tiempo, aunque la velocidad de progresión varía considerablemente entre individuos. Los síntomas principales son dolor, rigidez y disminución de la función articular (Lawford et al., 2024; GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
Síntomas principales:
- Dolor: Generalmente se describe como una molestia profunda y persistente que empeora con la actividad y mejora con el reposo, especialmente en las primeras etapas de la osteoartritis. En etapas más avanzadas, el dolor en reposo y el dolor nocturno se vuelven más frecuentes (Lawford et al., 2024).
- Rigidez: La rigidez matutina que dura hasta 30 minutos es característica de la osteoartritis. La rigidez también se presenta después de períodos de descanso o inactividad (Lawford et al., 2024).
- Rango de movimiento reducido: El endurecimiento de la cápsula articular y la pérdida de cartílago reducen el movimiento disponible de las articulaciones afectadas (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Crepitación: Sensación de rechinido, chasquido o crujido en la articulación durante el movimiento (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Agrandamiento y deformidad articular: Los espolones óseos (osteofitos) y la inflamación de las articulaciones crean un agrandamiento visible, particularmente notorio en la osteoartritis de la mano (Sheerin et al., 2024).
Impacto en las actividades diarias:
- La osteoartritis de rodilla y cadera limita significativamente la distancia que se puede caminar, subir escaleras, levantarse de superficies bajas y vestirse la parte inferior del cuerpo (Mao et al., 2024).
- La osteoartritis de la mano limita la fuerza de agarre, la pinza y las tareas de motricidad fina, incluyendo la escritura y el uso de utensilios de cocina, el abotonado y la apertura de frascos (Sheerin et al., 2024).
- El dolor y la movilidad restringida causados por la osteoartritis afectan significativamente la calidad del sueño, el estado de ánimo, la participación social, el empleo y la calidad de vida en general (Nayab y Elahi, 2024).
- El miedo al dolor y la evitación del movimiento pueden conducir a un ciclo de descondicionamiento, debilidad muscular y aumento del dolor que acelera el deterioro funcional (Lawford et al., 2024).
Para pacientes y familias
- El dolor de la osteoartritis durante la actividad física no significa que se esté causando más daño. El movimiento suave y constante es una de las mejores cosas que se pueden hacer por las articulaciones; la evidencia respalda firmemente la importancia de mantenerse activo (Mao et al., 2024).
- El círculo vicioso del dolor que lleva a la inactividad, que a su vez provoca debilidad muscular y, finalmente, más dolor, es real, pero reversible. La fisioterapia y la terapia ocupacional pueden ayudarte a romper este ciclo (Lawford et al., 2024).
- Si la osteoartritis está afectando su capacidad para cocinar, vestirse, escribir o realizar tareas domésticas, la terapia ocupacional puede brindarle estrategias prácticas y equipos adaptados que le permitan seguir haciendo lo que más le importa (Sheerin et al., 2024).
- La osteoartritis afecta el sueño, el estado de ánimo y la salud mental. Si experimenta dificultades emocionales, comuníqueselo a su equipo de atención médica; el apoyo psicológico es una parte fundamental del manejo de la osteoartritis (Nayab y Elahi, 2024).
4. Factores de riesgo para la osteoartritis
La osteoartritis es el resultado de una combinación de factores que aumentan la vulnerabilidad de las articulaciones y aceleran el deterioro del cartílago (GBD 2021 OA Collaborators, 2023; Lawford et al., 2024).
Factores de riesgo no modificables:
- Edad avanzada: la prevalencia de la osteoartritis aumenta drásticamente después de los 40 años y es casi universal en adultos mayores de 75 años (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Sexo femenino: las mujeres tienen tasas más altas de osteoartritis en la mayoría de las articulaciones, particularmente en manos y rodillas, especialmente después de la menopausia (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Predisposición genética: los antecedentes familiares de osteoartritis son un factor de riesgo significativo, especialmente para la osteoartritis de mano y cadera (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Anatomía articular: las características estructurales, como la mala alineación articular, la displasia de cadera y la discrepancia en la longitud de las piernas, aumentan la carga articular y el riesgo de osteoartritis (Lawford et al., 2024).
Factores de riesgo modificables:
- El sobrepeso es uno de los factores de riesgo modificables más importantes para la osteoartritis de rodilla y cadera, ya que aumenta la carga articular y promueve vías metabólicas inflamatorias. Incluso una reducción de peso moderada produce una mejoría significativa en el dolor y la función (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Las lesiones articulares previas (lesiones deportivas, desgarros de ligamentos, fracturas que afectan la superficie articular y daños en el menisco) aumentan significativamente el riesgo de osteoartritis en la articulación afectada (Lawford et al., 2024).
- Las ocupaciones físicamente exigentes —como ponerse en cuclillas, arrodillarse, trepar y levantar objetos pesados de forma repetitiva— aumentan el riesgo de osteoartritis de rodilla; las tareas repetitivas con las manos aumentan el riesgo de osteoartritis de mano (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- La debilidad muscular —la reducción de la fuerza del cuádriceps— está asociada tanto al desarrollo como a la progresión de la osteoartritis de rodilla (Mao et al., 2024).
- La inactividad física —el comportamiento sedentario— debilita los músculos que sostienen y protegen las articulaciones, acelerando el deterioro funcional en la osteoartritis (Sasaki et al., 2022).
5. ¿Quién proporciona tratamiento para la osteoartritis?
El tratamiento de la osteoartritis es más eficaz cuando combina el autocuidado con el apoyo de rehabilitación profesional. Un enfoque multidisciplinario que aborde el dolor, la función, el movimiento y las actividades diarias produce los mejores resultados (Lawford et al., 2024; Nayab y Elahi, 2024).
- Terapia ocupacional (TO): Protección articular, equipos de adaptación, férulas, terapia de mano, modificación de la actividad, conservación de energía, modificación del hogar e independencia en las actividades de la vida diaria (Sheerin et al., 2024)
- Fisioterapia (FT): Prescripción de ejercicios, fortalecimiento, entrenamiento de la marcha, terapia manual, equilibrio, prevención de caídas, y movilidad funcional (Mao et al., 2024; Mo et al., 2023)
- Médico de atención primaria: Diagnóstico, manejo de la medicación para el dolor, decisiones sobre pruebas de imagen y coordinación de derivaciones.
- Reumatólogo: Tratamiento médico de la artritis inflamatoria y degenerativa, incluidos los agentes modificadores de la enfermedad y las inyecciones intraarticulares cuando estén indicadas (Lawford et al., 2024).
- Cirujano ortopédico: Evaluación para intervención quirúrgica, incluyendo reemplazo articular, cuando el tratamiento conservador ha sido probado adecuadamente y los síntomas siguen siendo graves (Lawford et al., 2024).
- Dietético: Asesoramiento sobre control de peso, enfoques dietéticos antiinflamatorios y apoyo nutricional para una salud articular óptima (GBD 2021 OA Collaborators, 2023)
- Podólogo: Evaluación del calzado, ortesis y manejo del pie y el tobillo que afecta la carga de la rodilla y la cadera.
- Psicólogo especializado en dolor: Enfoques cognitivo-conductuales para el dolor crónico, la evitación del miedo y la catastrofización del dolor que afectan significativamente los resultados de la osteoartritis (Lawford et al., 2024).
Para profesionales clínicos
- Las guías internacionales sobre osteoartritis (OARSI, EULAR, ACR) recomiendan sistemáticamente el ejercicio y la educación para el autocuidado como tratamiento de primera línea para la osteoartritis de rodilla, cadera y mano. Las opciones farmacológicas y quirúrgicas generalmente deben reservarse para los casos en los que una rehabilitación conservadora adecuada no haya producido un beneficio suficiente (Lawford et al., 2024).
- El control del peso es una de las intervenciones más eficaces para la osteoartritis de las extremidades inferiores. Incluso una reducción del 51% en el peso corporal se asocia con disminuciones significativas del dolor de rodilla y una mejoría funcional. Se justifica la derivación proactiva a un nutricionista junto con la fisioterapia y la terapia ocupacional (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- La catastrofización del dolor y las creencias de evitación del miedo son predictores importantes de la discapacidad por osteoartritis, independientemente de la gravedad de la enfermedad. La evaluación psicológica y el manejo cognitivo-conductual del dolor deben integrarse en la atención de la osteoartritis para aquellos con puntuaciones altas de catastrofización (Lawford et al., 2024).
6. Terapia ocupacional en la OA
La terapia ocupacional aborda el impacto de la osteoartritis (OA) en la capacidad para realizar actividades cotidianas significativas, desde cocinar y el autocuidado hasta el trabajo, los pasatiempos y la participación social. La contribución de la OT al manejo de la OA es más importante en la OA de la mano, la OA de las extremidades superiores y en ayudar a las personas con OA en cualquier articulación a mantener la independencia en la vida diaria a medida que progresan los síntomas (Sheerin et al., 2024).
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 sobre intervenciones de terapia ocupacional para adultos con afecciones de la mano, la muñeca y el antebrazo —incluida la artrosis de la mano— halló mejoras significativas en la función y el desempeño ocupacional gracias a intervenciones como la terapia ocupacional, la provisión de dispositivos adaptativos, la educación, la provisión de ortesis (férulas) y los programas de ejercicio. La calidad de la evidencia varió de baja a moderada en diversas afecciones, incluida la artritis (Sheerin et al., 2024).
Las áreas clave de intervención de terapia ocupacional en la osteoartritis incluyen: (Sheerin et al., 2024; Lawford et al., 2024):
- Técnicas de protección articular: Enseñar estrategias para reducir el dolor y proteger las articulaciones durante las actividades diarias, incluyendo cómo sostener, transportar y usar objetos de manera que se minimice la tensión articular. Los principios de protección articular incluyen distribuir la carga entre varias articulaciones, evitar el agarre prolongado, usar superficies articulares más grandes y modificar la técnica en lugar de la fuerza (Sheerin et al., 2024).
- Ortesis de mano (férulas): El terapeuta ocupacional evalúa, fabrica o prescribe férulas para la mano y la muñeca en casos de osteoartritis. Para la osteoartritis de la base del pulgar (articulación carpometacarpiana), se utilizan férulas que sostienen la articulación durante
Las actividades reducen el dolor y mejoran la función. En el caso de la artrosis de los dedos, los soportes blandos o rígidos pueden estabilizar las articulaciones doloridas (Sheerin et al., 2024). - Equipamiento adaptado: La terapia ocupacional recomienda herramientas y equipos que reduzcan el estrés articular durante las tareas diarias. Para la osteoartritis de la mano, esto incluye abridores de frascos, utensilios de cocina ergonómicos, empuñaduras para bolígrafos, giradores de llaves y manijas de puertas y grifos de estilo palanca. Para la osteoartritis de cadera y rodilla, esto incluye barras de apoyo, elevadores de inodoro, sillas de ducha y equipamiento de baño, ayudas para calcetines y zapatos, y herramientas de mango largo que evitan agacharse (Sheerin et al., 2024)
- Modificación de la actividad: Analizar cómo se realizan las actividades y recomendar modificaciones que reduzcan el dolor y la tensión articular sin eliminar la participación. Esto puede incluir cambiar la frecuencia con la que se realiza una tarea, dividirla en segmentos más pequeños, tomar descansos o utilizar diferentes técnicas (Lawford et al., 2024).
- Conservación de energía y dosificación del ritmo: Particularmente importante para personas con osteoartritis generalizada o con osteoartritis combinada con afecciones que producen fatiga. La terapia ocupacional enseña estrategias de dosificación para equilibrar la actividad y el descanso a lo largo del día (Sheerin et al., 2024).
- Modificación del hogar: Evaluar y modificar el entorno doméstico para reducir los factores desencadenantes del dolor, mejorar la seguridad y fomentar la independencia. Esto puede incluir ajustar la altura de los muebles, instalar barras de apoyo y pasamanos, reorganizar los objetos de uso frecuente y evaluar el riesgo de caídas en el suelo (Lawford et al., 2024).
- Ejercicio basado en la ocupación para la osteoartritis de la mano: La terapia ocupacional proporciona ejercicios estructurados para las manos, enfocados en la amplitud de movimiento de los dedos, la fuerza de agarre y la fuerza de pinza para la osteoartritis de la mano y el pulgar. La rehabilitación basada en ejercicios para la osteoartritis de la mano cuenta con una creciente base de evidencia (Sheerin et al., 2024).
Para pacientes y familias
- Una férula para el pulgar recetada por un terapeuta ocupacional puede marcar una gran diferencia en el dolor y la función de la mano en la osteoartritis de la base del pulgar (articulación carpometacarpiana), y no se necesita receta médica para acceder a la terapia ocupacional para esto (Sheerin et al., 2024).
- Los equipos de cocina y del hogar adaptados no son una señal de rendición, sino una forma de mantener la independencia en las actividades que más te importan (Sheerin et al., 2024).
- La protección articular es una habilidad, no una limitación. Aprender a modificar cómo haces las cosas —en lugar de qué haces— te permite continuar con la mayoría de las actividades que disfrutas con menos dolor (Sheerin et al., 2024).
- Si la artrosis de rodilla o cadera está causando bañarse, ducharse o usar el inodoro En situaciones difíciles o inseguras, la terapia ocupacional puede evaluar y recomendar equipos y técnicas que restablezcan la seguridad y la independencia (Lawford et al., 2024).
Para profesionales clínicos
- Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 sobre intervenciones de terapia ocupacional para afecciones de la mano, la muñeca y el antebrazo confirmó mejoras significativas en la función y el desempeño ocupacional gracias a la provisión de dispositivos adaptativos, educación, ortesis y ejercicios para la artritis, todo ello realizado por terapeutas ocupacionales (Sheerin et al., 2024). La derivación a terapia ocupacional debería ser un procedimiento estándar para cualquier paciente con artrosis de mano que afecte a su funcionalidad diaria.
- La osteoartritis de la articulación carpometacarpiana del pulgar es frecuente, a menudo infradiagnosticada y responde muy bien a la ortesis y la educación sobre protección articular proporcionadas por terapeutas ocupacionales. Un ciclo corto de terapia ocupacional puede reducir significativamente el dolor y mejorar la función sin intervención farmacológica (Sheerin et al., 2024).
- Para pacientes con artrosis de cadera o rodilla que tienen dificultades con las actividades de la vida diaria, incluyendo: baños, La asistencia para vestirse y las transferencias, la evaluación domiciliaria de terapia ocupacional y la provisión de equipos adaptativos reducen el riesgo de caídas y apoyan la función independiente, y deben ofrecerse de manera proactiva (Lawford et al., 2024).
7. Fisioterapia en la osteoartritis
La fisioterapia es la piedra angular del tratamiento conservador de la osteoartritis, con el ejercicio como eje central. La fisioterapia aborda la debilidad muscular, el desacondicionamiento físico, las alteraciones de la marcha y las dificultades de equilibrio que se desarrollan junto con el dolor y la inactividad propios de la osteoartritis, y revierte el ciclo de deterioro funcional que empeora significativamente los resultados de esta enfermedad (Mao et al., 2024; Mo et al., 2023).
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 sobre el ejercicio en el hogar para la osteoartritis de rodilla y cadera, que incluyó 16 ensayos clínicos aleatorizados y 3015 participantes, confirmó que el ejercicio reduce significativamente el dolor y mejora la función articular, la rigidez, el desempeño en las actividades de la vida diaria y el equilibrio en comparación con las condiciones de control (Mao et al., 2024). Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 sobre las intervenciones de ejercicio para la osteoartritis confirmó mejoras significativas en el dolor, la función y la calidad de vida en los programas de entrenamiento aeróbico, entrenamiento de resistencia y ejercicio multimodal (Nayab y Elahi, 2024).
Las áreas clave de intervención de fisioterapia en la osteoartritis incluyen: (Mao et al., 2024; Mo et al., 2023; Nayab & Elahi, 2024):
- Ejercicio de fortalecimiento: El fortalecimiento de los músculos que rodean una articulación artrítica —en particular los cuádriceps en la artrosis de rodilla y los abductores y extensores de la cadera en la artrosis de cadera— reduce la tensión y el dolor articular. El entrenamiento de resistencia es una de las intervenciones de fisioterapia más eficaces para la artrosis (Nayab y Elahi, 2024).
- Ejercicio aeróbico: Las actividades aeróbicas de bajo impacto, como caminar, andar en bicicleta y nadar, reducen el dolor, mejoran la función y promueven el control del peso en la osteoartritis sin sobrecargar excesivamente las articulaciones (Sasaki et al., 2022).
- Ejercicio acuático (hidroterapia): La flotabilidad del agua reduce la carga en las articulaciones y permite
Hacer ejercicio con menos dolor es especialmente beneficioso para la osteoartritis severa o para quienes no pueden ejercitarse cómodamente en tierra. El ejercicio acuático mejora el dolor, la función y la calidad de vida en la osteoartritis de rodilla y cadera (Sasaki et al., 2022). - Ejercicios de flexibilidad y amplitud de movimiento: Mantener la flexibilidad de las articulaciones reduce la rigidez, mejora la movilidad y preserva el rango de movimiento funcional para las actividades diarias (Mao et al., 2024).
- Terapia manual: La movilización articular y las técnicas de tejidos blandos proporcionadas por la fisioterapia pueden reducir el dolor y mejorar la movilidad en pacientes seleccionados con osteoartritis de rodilla, cadera y mano, particularmente como complemento del ejercicio (Mo et al., 2023).
- Entrenamiento de la marcha y prescripción de ayudas para caminar: El fisioterapeuta evalúa la marcha, prescribe bastones o andadores cuando corresponde y proporciona entrenamiento de la marcha para reducir el dolor y mejorar la eficiencia al caminar en la osteoartritis de las extremidades inferiores (Mao et al., 2024).
- Equilibrio y prevención de caídas: La osteoartritis se asocia con un riesgo de caídas significativamente elevado debido al dolor, la debilidad muscular y la alteración de la propiocepción. El entrenamiento del equilibrio dirigido por fisioterapeutas reduce la tasa de caídas y mejora la confianza al caminar (Mao et al., 2024).
- Vendaje y sujeción: El vendaje rotuliano y el uso de rodilleras son complementos con respaldo científico para el ejercicio en la osteoartritis de rodilla, ya que reducen el dolor y mejoran la función durante la actividad (Mo et al., 2023).
Para pacientes y familias
- El ejercicio reduce el dolor de la osteoartritis, pero no acelera el daño articular. La preocupación de que el ejercicio empeore la osteoartritis no está respaldada por la investigación (Mao et al., 2024).
- El ejercicio acuático es una excelente opción si el ejercicio en tierra resulta demasiado doloroso. La flotabilidad del agua facilita el movimiento y reduce el dolor, a la vez que proporciona importantes beneficios en cuanto a fuerza y función (Sasaki et al., 2022).
- Un bastón, usado correctamente con la mano contraria, puede reducir significativamente el dolor y mejorar la confianza al caminar en caso de artrosis de rodilla o cadera. Consulte con su fisioterapeuta para que le aconseje sobre la altura y la técnica correctas.
- El ejercicio constante en casa entre las sesiones de fisioterapia es el factor más importante para el éxito del tratamiento. Incluso sesiones diarias cortas de 10 a 15 minutos producen mejores resultados que los entrenamientos ocasionales en el gimnasio (Mao et al., 2024).
Para profesionales clínicos
- Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 sobre el ejercicio en el hogar para la osteoartritis de rodilla y cadera (16 ensayos clínicos aleatorizados, 3015 participantes) confirmó mejoras significativas en el dolor, la función, la rigidez, las actividades de la vida diaria y el equilibrio. El ejercicio en el hogar es un enfoque rentable, accesible y respaldado por la evidencia que debería recomendarse junto con la fisioterapia supervisada (Mao et al., 2024).
- Un metaanálisis en red de 2023 sobre la terapia de ejercicio para la osteoartritis de rodilla identificó el ejercicio aeróbico como el más eficaz para aliviar el dolor y el yoga como el más eficaz para la rigidez y la calidad de vida (Mo et al., 2023). El tipo de ejercicio debe adaptarse a los objetivos principales del paciente y a sus preferencias de adherencia.
- Una revisión sistemática de 2024 sobre intervenciones de ejercicio para la osteoartritis confirmó mejoras significativas en el dolor, la función y la calidad de vida gracias al entrenamiento aeróbico, el entrenamiento de resistencia y los programas multimodales (Nayab y Elahi, 2024). El ejercicio debe prescribirse como tratamiento de primera línea, no como complemento de la farmacoterapia.
8. Ejercicio para OA: Lo que demuestran las evidencias
El ejercicio es la intervención con mayor respaldo científico para la osteoartritis en todas las articulaciones afectadas. Numerosas revisiones sistemáticas y metaanálisis de alta calidad confirman que los programas de ejercicio estructurados reducen el dolor, mejoran la función, aumentan la calidad de vida y ralentizan el deterioro funcional en la osteoartritis, sin acelerar el daño articular ni empeorar la progresión de la enfermedad (Mao et al., 2024; Nayab y Elahi, 2024; Sasaki et al., 2022).
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2022 sobre intervenciones de ejercicio y educación para la osteoartritis de cadera y rodilla reveló que los programas combinados de ejercicio y educación produjeron los efectos más significativos tanto en la reducción del dolor como en la mejora de la actividad física, en comparación con cualquiera de los enfoques por separado (Sasaki et al., 2022). Un metaanálisis en red de 2023 sobre la terapia de ejercicio para la osteoartritis de rodilla halló que el ejercicio aeróbico produjo el mayor efecto en el alivio del dolor, y el yoga el mayor efecto en la rigidez articular, la limitación de la función de la rodilla y la calidad de vida (Mo et al., 2023).
Enfoques de ejercicio respaldados por la evidencia para la osteoartritis (Mao et al., 2024; Mo et al., 2023; Nayab & Elahi, 2024; Sasaki et al., 2022):
- Entrenamiento de resistencia: Ejercicios de fortalecimiento dirigidos a los músculos que rodean las articulaciones artríticas, en particular los cuádriceps, los abductores de la cadera y los músculos de la pantorrilla para la osteoartritis de las extremidades inferiores. El entrenamiento de resistencia es uno de los enfoques más consistentemente efectivos para la reducción del dolor y la mejora funcional (Nayab y Elahi, 2024).
- Ejercicio aeróbico: Caminar, andar en bicicleta, nadar y otras actividades aeróbicas de bajo impacto reducen el dolor y mejoran la condición física cardiovascular, la función y el estado de ánimo. El ejercicio aeróbico cuenta con la evidencia más sólida para el alivio del dolor en la osteoartritis de rodilla (Mo et al., 2023).
- Yoga: Combina movilización articular suave, fortalecimiento y atención plena. Es muy eficaz para reducir la rigidez, mejorar la función articular general y la calidad de vida en la osteoartritis de rodilla (Mo et al., 2023).
- Tai chi: Una práctica mente-cuerpo de bajo impacto que combina movimientos lentos y controlados, equilibrio y respiración. Está ampliamente documentada para reducir el dolor y mejorar el equilibrio y la función en la osteoartritis de rodilla y cadera (Sasaki et al., 2022).
- Ejercicio acuático: El ejercicio en agua tibia reduce la carga sobre las articulaciones y permite movimientos que serían imposibles o demasiado dolorosos en tierra firme. Produce mejoras significativas en el dolor, la función y la calidad de vida (Sasaki et al., 2022).
- Ejercicio en casa: Los programas de ejercicios supervisados en casa son tan efectivos como los programas clínicos para la osteoartritis de rodilla y cadera, y aumentan significativamente el acceso y la adherencia. Un metaanálisis de 2024 confirmó mejoras significativas en el dolor, la función, la rigidez y las actividades de la vida diaria gracias a los programas domiciliarios (Mao et al., 2024).
Para profesionales clínicos
- Todas las principales guías clínicas sobre osteoartritis (OARSI, EULAR, ACR) recomiendan el ejercicio como intervención fundamental de primera línea para la osteoartritis de rodilla, cadera y mano, independientemente de la gravedad radiográfica o la edad. El ejercicio debe prescribirse, no solo recomendarse (Lawford et al., 2024).
- Los programas de ejercicio en casa son tan efectivos como los programas supervisados para la osteoartritis de rodilla y cadera. Para los pacientes con dificultades de acceso a la fisioterapia en clínicas, un programa de ejercicio en casa estructurado y supervisado, con una hoja de ejercicios escrita y una cita de seguimiento, produce beneficios significativos (Mao et al., 2024).
- La adherencia del paciente es el predictor más importante de los resultados del ejercicio en la osteoartritis. La prescripción de ejercicio debe priorizar los ejercicios que el paciente realmente realizará; las preferencias, el disfrute y las estrategias para crear hábitos son clínicamente importantes (Lawford et al., 2024).
9. Estrategias de autogestión
El autocuidado es un componente fundamental del manejo a largo plazo de la osteoartritis. Las personas que desarrollan habilidades efectivas de autocuidado —que incluyen hábitos de ejercicio, dosificación, protección articular y estrategias para afrontar el dolor— obtienen mejores resultados en cuanto a dolor, función y calidad de vida que aquellas que dependen únicamente del tratamiento clínico (Lawford et al., 2024; Sasaki et al., 2022).
Estrategias de autogestión respaldadas por la evidencia (Lawford et al., 2024; Mao et al., 2024; GBD 2021 OA Collaborators, 2023):
- Haz ejercicio a diario. Incluso 10 a 15 minutos de ejercicio de bajo impacto al día producen beneficios significativos en cuanto al dolor y la función con el tiempo. La constancia es más importante que la intensidad (Mao et al., 2024).
- Controla tu peso. Cada kilogramo de peso corporal se traduce en varios kilogramos de fuerza sobre la rodilla al caminar. Incluso una reducción de peso moderada de 5 a 10% disminuye significativamente el dolor de rodilla y la carga articular (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Aplicar calor o frío. El calor relaja los músculos y reduce la rigidez, lo cual resulta especialmente útil antes de la actividad física. El frío reduce la hinchazón y el dolor posteriores al ejercicio. Ambos son seguros y eficaces para el control de los síntomas (Lawford et al., 2024).
- Dosifica tus actividades. Divide las tareas en segmentos manejables con pausas para descansar. Alterna entre actividades de alta y baja exigencia a lo largo del día. La dosificación de la actividad previene el ciclo de sobreactividad seguido de episodios de dolor (Sheerin et al., 2024).
- Utilice calzado que le brinde buen soporte. El calzado con soporte y amortiguación reduce la carga de impacto y el dolor articular al caminar en personas con osteoartritis de las extremidades inferiores (Lawford et al., 2024).
- Considere la posibilidad de utilizar ayudas para caminar. Un bastón bien ajustado reduce significativamente el dolor y mejora la confianza al caminar en personas con artrosis de rodilla y cadera. Un bastón es una herramienta, no un signo de rendición (Mao et al., 2024).
- Mantente activo social y mentalmente. La participación social y una buena salud mental son factores protectores para los resultados de la osteoartritis. El aislamiento y la depresión empeoran la percepción del dolor y el deterioro funcional (Nayab y Elahi, 2024).
10. Qué pueden hacer los pacientes y sus familias
La osteoartritis es una enfermedad crónica que requiere participación activa en el autocuidado, junto con apoyo de rehabilitación profesional. La participación familiar y el apoyo social mejoran significativamente los resultados y la calidad de vida de las personas con osteoartritis (Lawford et al., 2024).
- Solicita derivaciones a fisioterapia y terapia ocupacional cuanto antes; no esperes a que los síntomas sean graves. La intervención temprana fomenta los hábitos y las habilidades que previenen el deterioro funcional y reducen el riesgo de necesitar una cirugía de reemplazo articular (Lawford et al., 2024).
- Haz ejercicio con regularidad. El ejercicio regular y moderado es la herramienta más eficaz para tratar la osteoartritis. Incluso tres o cuatro veces por semana produce beneficios significativos en cuanto al dolor y la función con el tiempo (Mao et al., 2024).
- Invierte en un programa de ejercicios para hacer en casa. El ejercicio en casa produce resultados equivalentes al ejercicio en la clínica para la osteoartritis de rodilla y cadera. Su fisioterapeuta le enseñará los ejercicios; la constancia depende de usted (Mao et al., 2024).
- Utilice equipos adaptados sin sentirse avergonzado. Los abridores de frascos, los elevadores de inodoro, las barras de apoyo y los accesorios de baño le permiten mantener su independencia y seguridad. Consulte con su terapeuta ocupacional para que evalúe sus necesidades (Sheerin et al., 2024).
- Controla tu peso en la medida de lo posible. Incluso pequeñas reducciones en el peso corporal producen reducciones significativas en la carga y el dolor de las articulaciones de la rodilla y la cadera (GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
- Abordar la salud mental. El dolor y la discapacidad causados por la osteoartritis tienen importantes repercusiones psicológicas. La depresión y la ansiedad empeoran el dolor y los resultados funcionales, y ambas responden al tratamiento (Lawford et al., 2024).
¿Cuándo solicitar una derivación a terapia ocupacional o fisioterapia?
- En el momento del diagnóstico de la osteoartritis o poco después, la intervención temprana es más eficaz que esperar hasta que se desarrolle una discapacidad significativa (Lawford et al., 2024).
- Cuando el dolor articular limita la capacidad para caminar, subir escaleras o realizar actividades cotidianas, se recomienda la fisioterapia para la prescripción de ejercicios y el entrenamiento de la marcha (Mao et al., 2024).
- Cuando la osteoartritis de la mano o la muñeca limita el agarre, la pinza, las tareas motoras finas o las actividades laborales, se recomienda la terapia ocupacional para la terapia de la mano, la colocación de férulas y el uso de equipos adaptativos (Sheerin et al., 2024).
- Cuando bañarse, vestirse o usar el inodoro Se está volviendo difícil o inseguro: Terapia ocupacional para la evaluación en el hogar y equipos adaptativos (Lawford et al., 2024)
- Cuando problemas de equilibrio o caídas ocurren junto con la OA: PT para entrenamiento del equilibrio y prevención de caídas (Mao et al., 2024)
- Cuando el dolor de la osteoartritis limita significativamente el sueño, el estado de ánimo o la participación social, se recomienda una derivación integral a rehabilitación, incluyendo psicología si procede (Nayab y Elahi, 2024).
- Antes y después de la cirugía de reemplazo articular: la terapia ocupacional y la fisioterapia prequirúrgicas optimizan los resultados; la rehabilitación postquirúrgica es esencial para restaurar la función (Lawford et al., 2024).
- Cuando el ejercicio o la actividad actual provocan dolor significativo, el fisioterapeuta debe evaluar la calidad del movimiento y prescribir un programa individualizado adecuado (Nayab y Elahi, 2024).
11. Una nota para los médicos
La osteoartritis (OA) es una afección de alta prevalencia y gran impacto, y uno de los principales factores que contribuyen a la discapacidad, el uso de servicios de salud y la pérdida de calidad de vida en las poblaciones que envejecen en todo el mundo. La evidencia sobre la rehabilitación conservadora en la OA es sólida: el ejercicio, la terapia ocupacional (TO), la fisioterapia (PT), la educación y los programas de autocuidado se recomiendan sistemáticamente como tratamiento de primera línea en todas las principales guías internacionales (Lawford et al., 2024; GBD 2021 OA Collaborators, 2023).
A pesar de esta evidencia, el ejercicio y la rehabilitación se utilizan sistemáticamente de forma insuficiente en el tratamiento de la osteoartritis. A menudo, a los pacientes se les ofrece farmacoterapia y se les plantea la posibilidad de cirugía antes de que se haya probado una rehabilitación conservadora adecuada. Diversas revisiones sistemáticas confirman que el ejercicio produce mejoras clínicamente significativas en el dolor y la función en la osteoartritis de rodilla, cadera y mano, independientemente de la gravedad radiográfica, y que los programas de ejercicio en el hogar son tan eficaces como los programas supervisados para pacientes que cumplen con el tratamiento (Mao et al., 2024; Nayab y Elahi, 2024).
La terapia ocupacional (TO) está particularmente infrautilizada en la osteoartritis (OA), a pesar de la clara evidencia de su papel en la terapia de la mano, la provisión de ortesis, el equipo adaptativo y la educación sobre protección articular en la OA de la mano y la extremidad superior. Una revisión sistemática de 2024 confirmó los efectos significativos del tratamiento de TO en la función y el desempeño ocupacional en adultos con afecciones de la mano, la muñeca y el antebrazo, incluida la artritis (Sheerin et al., 2024). La derivación a TO debería ser un procedimiento estándar para cualquier paciente con OA de la mano que afecte la función diaria o el desempeño laboral.
Los factores psicosociales —como la catastrofización del dolor, la depresión y la evitación del miedo— son predictores importantes de la discapacidad por osteoartritis, independientemente de la gravedad radiográfica o clínica. La evaluación psicológica rutinaria y la educación sobre el dolor como parte del tratamiento de la osteoartritis mejoran significativamente los resultados de los pacientes y reducen el uso innecesario de servicios de salud (Lawford et al., 2024).
Páginas relacionadas sobre temas de terapia
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- Seguridad en el baño y la ducha — Equipos adaptados y estrategias de terapia ocupacional para un desempeño seguro de las actividades de la vida diaria en personas con dolor articular y limitaciones de movilidad.
- Dolor de espalda — Manejo por fisioterapia y terapia ocupacional de la afección musculoesquelética concomitante más común en la osteoartritis.
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- Recuperación tras un accidente cerebrovascular — Rehabilitación para afecciones neurológicas adquiridas donde la terapia ocupacional y el equipo adaptativo se superponen con el manejo de la osteoartritis.
12. Referencias
- Colaboradores del GBD 2021 sobre la osteoartritis. (2023). Carga mundial, regional y nacional de la osteoartritis, 1990-2020 y proyecciones hasta 2050: Un análisis sistemático para el Estudio de la Carga Mundial de Enfermedad 2021. The Lancet Reumatología, 5(9), e508–e522. https://doi.org/10.1016/S2665-9913(23)00163-7
- Lawford, BJ, Bennell, KL, Haber, T., Hall, M., Hinman, RS, Recenti, F., & Dell'Isola, A. (2024). Revisión del año 2024 de la osteoartritis: rehabilitación y resultados. Osteoartritis y cartílago, 32(11), 1405–1412. https://doi.org/10.1016/j.joca.2024.08.001
- Mao, Y., Qiu, B., Wang, W., Zhou, P., & Ou, Z. (2024). Eficacia del ejercicio en el hogar en el tratamiento del dolor y la discapacidad de la cadera y la rodilla en pacientes con osteoartritis: una revisión sistemática y un metaanálisis. Trastornos musculoesqueléticos de BMC, 25, 499. https://doi.org/10.1186/s12891-024-07585-w
- Mo, L., Jiang, B., Mei, T., & Zhou, D. (2023). Terapia de ejercicio para la osteoartritis de rodilla: una revisión sistemática y un metaanálisis en red. Revista Ortopédica de Medicina Deportiva, 11(5), 23259671231172773. https://doi.org/10.1177/23259671231172773
- Nayab, S., & Elahi, MB (2024). El impacto de las intervenciones de ejercicio sobre el dolor, la función y la calidad de vida en pacientes con osteoartritis: una revisión sistemática y un metaanálisis. Cureus. https://doi.org/10.7759/cureus.74464
- Sasaki, R., Honda, Y., Oga, S., Fukushima, T., Tanaka, N., Kajiwara, Y., Nakagawa, K., Takahashi, A., Sakamoto, Y., Morita, H., Kondo, Y., Okita, S., Kondo, Y., Goto, K., Kataoka, H., Sakamoto, J., & Okita, M. (2022). Efecto del ejercicio y/o las intervenciones educativas sobre la actividad física y el dolor en pacientes con osteoartritis de cadera/rodilla: una revisión sistemática con metaanálisis. PLoS ONE, 17(11), e0275591. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0275591
- Sheerin, C., Scanlon, D., Ryan, J., Galvin, R., & Robinson, K. (2024). Eficacia de las intervenciones de terapia ocupacional en la función y el desempeño ocupacional en adultos con afecciones de la mano, la muñeca y el antebrazo: una revisión sistemática y un metaanálisis. Revista Australiana de Terapia Ocupacional, 71(1), 175–189. https://doi.org/10.1111/1440-1630.12905
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